miércoles 20 de julio de 2011

El "descubrimiento" (la invención) de "lo inconsciente"


¿Es legítimo hablar de "lo inconsciente" como "una región", una "dimensión", un "ámbito" psíquico, un "fenomeno natural" equivalente a un continente geográfico, sólo que situado "adentro"? Con frecuencia se habla de Freud como el descubridor del inconsciente, en analogía con Colón descubriendo América. Y es de sobras conocida la obra de Ellenberger, "El Descubrimiento del Inconsciente".
Sin embargo aquí opera un error categorial: mientras que América es un continente situado geográficamente (accesible empíricamente, positivamente) y determinado por una serie de referencias verificables, como latitud y longitud, y es por tanto un fenómeno "natural", "lo inconsciente" es una hipótesis cultural que pertenece de lleno al ámbito noético, al reino del logos, o para decirlo más brevemente, es una creación de la mente humana. No es naturaleza en el sentido de una positividad localizable y observable y mensurable, sino que en cierto sentido "no existe" salvo en el plano lógico, y sólo podría postularse su "existencia" como una hipóstasis, como una sustancialización metafísica, al estilo de una hipóstasis plotiniana, una postulación (y por tanto pro-puesta: puesta por el entendimiento) metafísica. Es, en todo caso, una obra "contra-natural", una creación teorética. Como tal sólo puede tenerexistencia como hipótesis (una tesis) teórica o como vida lógica (negatividad, no-existencia). De hecho, como ya decía W. Giegerich en su artículo de 1999, "El futuro de la psicología", incluído en el vol. IV de sus “Ensayos Reunidos en Inglés: El Alma Piensa Siempre":

“'lo inconsciente' no es algo que existiese desde tiempos inmemoriales tal que ocurriera que fuese descubierto en el s. XIX (al igual que América, que existía desde siempre pero fue conocida por los europeos a través de Colón). No, el así llamado 'descubrimiento' de lo inconsciente es el reflejo o el síntoma de la exclusión del mito, el ritual, la religión y la metafísica del conocimiento público y vinculante del hombre, una exclusión que ocurrió en el siglo XIX. 'Lo inconsciente' son bienes culturales sumergidos, un 'lugar final de deshechos' religioso-metafísicos. Y es por tanto sin futuro”