Recomiendo ver con atención esta entrevista muy reciente al Galeano, y sobre todo seguir sus reflexiones, sus metáforas, su pensamiento.. independientemente de si uno está de acuerdo o no con esas ideas. Lo importante es de lo que hablan, y desde dónde se lo está hablando... La entrevista es en castellano.
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sábado, 28 de mayo de 2011
Más allá de la psicología
Más allá de la psicología, hay otros discursos que no pretenden ser psicológicos (pero que pueden ser afrontados psicológicamente) y que son interesantes por su inteligencia, su honestidad, y su evidente aspiración por la verdad: por dar qué pensar y no pretender ofrecer las respuestas que abrevien esa búsqueda. Ese es el caso del escritor Eduardo Galeano, cuyo discurso llega a una profundidad que un Punset no podría nunca soñar ni sospechar. Es la diferencia que hay entre amar desinteresadamente una profesión (de la que se hace una “profesión de fe”), y usar una profesión (ahora sólo como un oficio que uno "elige" para satisfacer ciertos intereses personales, entre ellos para ganar audiencia y de paso difundir un enfoque chato de los grandes temas y preocupaciones actuales y acallar todo pensamiento ofreciendo ya supuestas respuestas "últimas" y por ello "tranquilizadoras" -como que "el alma está en el cerebro"- o que la ciencia es la "última" palabra)
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viernes, 15 de mayo de 2009
Primo Levi: Si esto es un hombre
Tomado del libro de Primo Levi, “Si esto es un hombre”
Poco a poco, prevalece el silencio y entonces, desde mi litera que está en el tercer piso, se ve y se oye que el viejo Kuhn reza, en voz alta, con la gorra en la cabeza y oscilando el busto con violencia. Kuhn da gracias a Dios porque no ha sido elegido.
Kuhn es un insensato. ¿No ve, en la litera de al lado, a Beppo el griego que tiene veinte años y pasado mañana irá al gas, y lo sabe, y está acostado y mira fijamente a la bombilla sin decir nada y sin pensar en nada? ¿No sabe Kuhn que la próxima vez será la suya? ¿No comprende Kuhn que hoy ha sucedido una abominación que ninguna oración propiciatoria, ningún perdón, ninguna expiación de los culpables, nada, en fin, que esté en poder del hombre hacer, podrá remediar ya nunca?
Kuhn es un insensato. ¿No ve, en la litera de al lado, a Beppo el griego que tiene veinte años y pasado mañana irá al gas, y lo sabe, y está acostado y mira fijamente a la bombilla sin decir nada y sin pensar en nada? ¿No sabe Kuhn que la próxima vez será la suya? ¿No comprende Kuhn que hoy ha sucedido una abominación que ninguna oración propiciatoria, ningún perdón, ninguna expiación de los culpables, nada, en fin, que esté en poder del hombre hacer, podrá remediar ya nunca?
Si yo fuese Dios, escupiría al suelo la oración de Kuhn.
domingo, 17 de agosto de 2008
Henri Michaux: Poesías
LOS CÓNYUGES MALAVENIDOS
Los cónyuges malavenidos constituyen un peligro mágico, y se ha visto caer hechas polvo todas las habitaciones de un pueblo, consumidas por la violencia de los sentimientos hostiles de un marido hacia su mujer, sentimientos que trató quizá él mismo de disimular hasta entonces, cuando, en el momento en que el pueblo desmoronábase en polvo, debió rendirse a la evidencia.
EXTRAER EL "PSHI" DE UNA MUJER
El Mago Ani pretende poder extraer el pshi... de la mujer que ansía (el pshi no es el doble) y atraerlo hacia sí. Es posible abstenerse del pshi durante algún tiempo; la mujer no repara desde luego en esa privación. El Mago entonces acaricia el pshi y poco a poco y aunque no sientiendo más que cosas vagas, la mujer se aproxima al lugar donde se encuentra su pshi. Y cuando más adelanta, mejor se siente, hasta que coincide, sin saberlo, con él. En tal circunstancia, el amor del hombre ha penetrado ya en ella.
EMPUÑAR EL PAISAJE
Los Magos sostienen que, en la mayoría de las gentes que observan un paisaje, se forma una cápsula. Esa cápsula no es tan pequeña como se cree y constituye el médium entre el paisaje y el contemplador. Si el contemplador pudiese arrancar esa cápsula y llevársela consigo volveríase inconmensurablemente dichoso, conquistaría el paraíso en la tierra.
Pero para ello es preciso una delicadeza extrema, una fuerza prodigiosa y saber lo que se hace. Es como arrancar de un golpe un árbol con todas sus raíces. Los espíritus malignos que utilizan por doquier medios nemotécnicos, representaciones gráficas, comparaciones, análisis y brutalidades sobre la materia observada, no solamente ignoran a qué me estoy refiriendo, sino que no pueden darse cuenta de la sencillez maravillosa y casi infantil de esa operación que os conduce con simplicidad al umbral del éxtasis.
LOS MILES DE DIOSES
Lo increíble, lo deseado desesperadamente, desde la infancia, lo aparentemente excluido que pensé que nunca volvería a ver, lo inaudito, lo inaccesible, lo demasiado bello, lo sublime prohibido para mí, ha llegado. HE VISTO A LOS MILES DE DIOSES. He recibido el regalo portentoso. Se me han aparecido a mí, que no tengo fe (sin conocer la fe que tal vez pueda tener). Estaban ahí, presentes, más presentes que cualquier cosa que yo haya mirado jamás. Y era imposible y yo lo sabía, y sin embargo. Sin embargo, estaban ahí, colocados por centenares, unos junto a otros (pero les seguían mil más, apenas perceptibles y muchos más de mil, una infinidad). Esas personas tranquilas, nobles, suspendidas en el aire por una levitación que parecía natural, estaban ahí, ligerísimamente móviles, o más bien animándose sobre la marcha. Ellas, esas personas divinas y yo, solos en presencia. En algo así como el reconocimiento, yo les pertenecía. Pero, bueno -me objetarán- que se creía usted? Respondo: ¿Qué iba a creer SI ESTABAN AHÍ? ¿Por qué me iba a poner a discutir si me encontraba satisfecho? No estaban a una gran altura, pero era suficiente para, dejándose ver, guardar las distancias, para ser respetados por el testigo de su gloria que reconoce su superioridad incomparable. Eran naturales, como es natural el sol en el cielo. Yo no me movía. No tenía que inclinarme. Estaban colocados suficientemente por encima de mí. Era real y era como cosa convenida entre nosotros, en virtud de una alianza previa. Yo estaba colmado por ellos. Había dejado de estar mal colmado. Todo era perfecto. Ya no había ni que reflexionar, ni que sopesar, ni que criticar Ya no había nada que comparar. Mi horizontal era ahora una vertical. Yo existía en altura. No había vivido en vano. La diferencia con todos los acontecimientos anteriores era mi total y feliz consentimiento. No prestaba atención a otra cosa. Me entregaba con la misma intensidad con la que veía. En ese don estaba mi alegría...
Los cónyuges malavenidos constituyen un peligro mágico, y se ha visto caer hechas polvo todas las habitaciones de un pueblo, consumidas por la violencia de los sentimientos hostiles de un marido hacia su mujer, sentimientos que trató quizá él mismo de disimular hasta entonces, cuando, en el momento en que el pueblo desmoronábase en polvo, debió rendirse a la evidencia.
EXTRAER EL "PSHI" DE UNA MUJER
El Mago Ani pretende poder extraer el pshi... de la mujer que ansía (el pshi no es el doble) y atraerlo hacia sí. Es posible abstenerse del pshi durante algún tiempo; la mujer no repara desde luego en esa privación. El Mago entonces acaricia el pshi y poco a poco y aunque no sientiendo más que cosas vagas, la mujer se aproxima al lugar donde se encuentra su pshi. Y cuando más adelanta, mejor se siente, hasta que coincide, sin saberlo, con él. En tal circunstancia, el amor del hombre ha penetrado ya en ella.
EMPUÑAR EL PAISAJE
Los Magos sostienen que, en la mayoría de las gentes que observan un paisaje, se forma una cápsula. Esa cápsula no es tan pequeña como se cree y constituye el médium entre el paisaje y el contemplador. Si el contemplador pudiese arrancar esa cápsula y llevársela consigo volveríase inconmensurablemente dichoso, conquistaría el paraíso en la tierra.
Pero para ello es preciso una delicadeza extrema, una fuerza prodigiosa y saber lo que se hace. Es como arrancar de un golpe un árbol con todas sus raíces. Los espíritus malignos que utilizan por doquier medios nemotécnicos, representaciones gráficas, comparaciones, análisis y brutalidades sobre la materia observada, no solamente ignoran a qué me estoy refiriendo, sino que no pueden darse cuenta de la sencillez maravillosa y casi infantil de esa operación que os conduce con simplicidad al umbral del éxtasis.
LOS MILES DE DIOSES
Lo increíble, lo deseado desesperadamente, desde la infancia, lo aparentemente excluido que pensé que nunca volvería a ver, lo inaudito, lo inaccesible, lo demasiado bello, lo sublime prohibido para mí, ha llegado. HE VISTO A LOS MILES DE DIOSES. He recibido el regalo portentoso. Se me han aparecido a mí, que no tengo fe (sin conocer la fe que tal vez pueda tener). Estaban ahí, presentes, más presentes que cualquier cosa que yo haya mirado jamás. Y era imposible y yo lo sabía, y sin embargo. Sin embargo, estaban ahí, colocados por centenares, unos junto a otros (pero les seguían mil más, apenas perceptibles y muchos más de mil, una infinidad). Esas personas tranquilas, nobles, suspendidas en el aire por una levitación que parecía natural, estaban ahí, ligerísimamente móviles, o más bien animándose sobre la marcha. Ellas, esas personas divinas y yo, solos en presencia. En algo así como el reconocimiento, yo les pertenecía. Pero, bueno -me objetarán- que se creía usted? Respondo: ¿Qué iba a creer SI ESTABAN AHÍ? ¿Por qué me iba a poner a discutir si me encontraba satisfecho? No estaban a una gran altura, pero era suficiente para, dejándose ver, guardar las distancias, para ser respetados por el testigo de su gloria que reconoce su superioridad incomparable. Eran naturales, como es natural el sol en el cielo. Yo no me movía. No tenía que inclinarme. Estaban colocados suficientemente por encima de mí. Era real y era como cosa convenida entre nosotros, en virtud de una alianza previa. Yo estaba colmado por ellos. Había dejado de estar mal colmado. Todo era perfecto. Ya no había ni que reflexionar, ni que sopesar, ni que criticar Ya no había nada que comparar. Mi horizontal era ahora una vertical. Yo existía en altura. No había vivido en vano. La diferencia con todos los acontecimientos anteriores era mi total y feliz consentimiento. No prestaba atención a otra cosa. Me entregaba con la misma intensidad con la que veía. En ese don estaba mi alegría...
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domingo, 13 de abril de 2008
Mario Satz: El latido y la luz
Para ello leyó con fervor a Ibn Gabirol de Málaga y a Yehuda Haleví, se adentró en las páginas más abstractas y difíciles del Zohar y repasó con meticulosidad las obras de Miguel Servet y de Harvey. Cuando supo que cada veintidós segundos la sangre completa su circulación por todo el cuerpo no le asombró esa cifra, ni tampoco que el número de latidos por minuto oscilara entre los sesenta y los ochenta, ya que la letra sámaj que posee el primer valor alude a lo secreto, y la pé que encarna el segundo señala la boca ¿No decía la Torá que lo que sale de la boca del corazón proviene? Ciertamente esas letras juntas forman la palabra saf, taza, y ¿qué es el corazón sino la taza en la que se vierte el Ser?
Pero aún y así Gabriel Toledano no comprendía a fondo del por qué del latido, es decir la danza instantánea entre la contracción o sístole y la dilatación o diástole. Lo habló con su maestro, el Rabí Yona Efron de Marsella, quien le dijo que el tamaño del corazón de cada quien equivale al de su puño cerrado, de donde abrir y cerrar la mano es un ejercicio que no sólo concierne y afecta a los dedos. Visitó a Omar Ispahán, un cardiólogo que vivía en las afueras de Burdeos y conocía lo que los grandes maestros sufíes dicen sobre la víscera cordial, y cuando éste le contó que los médicos persas del siglo X descubrieron que las túnicas del corazón poseían la misma inflorescencia que las rosas, una igual disposición en torno al vacío central, percibió en la analogía algo más que el aroma de la dicha. La doctora japonesa Yoko Namura, compañera de estudios en la universidad, interrogada al respecto le dijo que la palabra que en su país nombra al corazón, kokoro, no por mera casualidad tenía la raíz kr detectable en el cordis latino. Tras años de búsqueda la pesquisa de Gabriel Toledano daba frutos, pues incluso en el hrid del corazón sánscrito se detectaba, habida cuenta la cercanía entre los fonemas k y h , una idéntica fuente fonética.
En un vieja libreta escolar el Rabí Gabriel Toledano fue anotando las respuestas recibidas y los datos concernientes al corazón y su latido, abandonando, gradualmente, ya casado y con familia, su propósito de saberlo todo sobre tema tan difícil, hasta que un mediodía, mientras dormía la siesta entre dos pacientes, sintió el peso de la cabeza de su pequeño hijo Marc sobre el pecho, a la par que su voz preguntando:
-¿Qué haces allí pájaro carpintero? El corazón de mi padre no es de madera.
Aunque estaba despierto continuó haciéndose el dormido para oír qué otras ocurrencias salían de los labios del niño.
-¿Quién eres y qué haces, pájaro de mi padre, tan cercano y tan lejano?
-Sólo son latidos-dijo por fin Gabriel a su hijo.
-¿Y te parece poco? Hay muchos Gabrieles en el mundo pero sólo uno es mi padre. Hay muchos ruidos en el cuerpo, pero sólo uno imita al pájaro carpintero.
Mario Satz
de Alrededor de una nuez
(1) La expresión hebrea en el latido o be-peimáh equivale, numéricamente, a or, luz. Y nada puede ser más cierto: la circulación que se inicia el lado derecho del corazón asegura la oxigenación de la sangre, y la circulación que parte del lado izquierdo asegura la circulación por todos los órganos del cuerpo, de tal manera que, y gracias a los latidos, la sangre arterial esta más íluminada que la sangre venosa.
miércoles, 29 de agosto de 2007
Nietzsche: Humano, demasiado humano
Complementando el video de la BBC (en inglés) sobre Heidegger, añado ahora otro (también en inglés) acerca de Nietzsche, gran filósofo y crítico de la cultura
Desgraciadamente en YouTube y otras páginas los videos son muy impermanentes, ya que los eliminan muy pronto por problemas de derechos de autor. De modo que dejo aquí el enlace para poder ver (aún) el video anunciado, mientras esté disponible...
Para quien tenga deseos de profundizar en su pensamiento, he colgado completos su “Más allá del bien y del mal” y “El Anticristo”, así como fragmentos de su “El crepúsculo de los ídolos” y también algunos de sus textos de juventud.
Desgraciadamente en YouTube y otras páginas los videos son muy impermanentes, ya que los eliminan muy pronto por problemas de derechos de autor. De modo que dejo aquí el enlace para poder ver (aún) el video anunciado, mientras esté disponible...
Para quien tenga deseos de profundizar en su pensamiento, he colgado completos su “Más allá del bien y del mal” y “El Anticristo”, así como fragmentos de su “El crepúsculo de los ídolos” y también algunos de sus textos de juventud.
Actualización: afortunadamente el video de la BBC sobre Nietzsche ya puede verse en castellano, por ejemplo picando aquí
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domingo, 19 de agosto de 2007
Henri Michaux: Los miles de dioses
Lo increíble, lo deseado desesperadamente, desde la infancia, lo aparentemente excluido que pensé que nunca volvería a ver, lo inaudito, lo inaccesible, lo demasiado bello, lo sublime prohibido para mí, ha llegado. HE VISTO A LOS MILES DE DIOSES. He recibido el regalo portentoso. Se me han aparecido a mí, que no tengo fe (sin conocer la fe que tal vez pueda tener). Estaban ahí, presentes, más presentes que cualquier cosa que yo haya mirado jamás. Y era imposible y yo lo sabía, y sin embargo. Sin embargo, estaban ahí, colocados por centenares, unos junto a otros (pero les seguían mil más, apenas perceptibles y muchos más de mil, una infinidad). Esas personas tranquilas, nobles, suspendidas en el aire por una levitación que parecía natural, estaban ahí, ligerísimamente móviles, o más bien animándose sobre la marcha. Ellas, esas personas divinas y yo, solos en presencia. En algo así como el reconocimiento, yo les pertenecía. Pero, bueno -me objetarán- que se creía usted? Respondo: ¿Qué iba a creer SI ESTABAN AHÍ? ¿Por qué me iba a poner a discutir si me encontraba satisfecho? No estaban a una gran altura, pero era suficiente para, dejándose ver, guardar las distancias, para ser respetados por el testigo de su gloria que reconoce su superioridad incomparable. Eran naturales, como es natural el sol en el cielo. Yo no me movía. No tenía que inclinarme. Estaban colocados suficientemente por encima de mí. Era real y era como cosa convenida entre nosotros, en virtud de una alianza previa. Yo estaba colmado por ellos. Había dejado de estar mal colmado. Todo era perfecto. Ya no había ni que reflexionar, ni que sopesar, ni que criticar Ya no había nada que comparar. Mi horizontal era ahora una vertical. Yo existía en altura. No había vivido en vano. La diferencia con todos los acontecimientos anteriores era mi total y feliz consentimiento. No prestaba atención a otra cosa. Me entregaba con la misma intensidad con la que veía. En ese don estaba mi alegría...
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sábado, 11 de agosto de 2007
El habla, el mundo y los dioses
Desde que somos un diálogo, el hombre ha experimentado mucho, y nombrado muchos dioses. Hasta que el habla aconteció propiamente como diálogo, vinieron los dioses a la palabra y apareció un mundo. Pero, una vez más, importa ver que la actualidad de los dioses y la aparición del mundo no son una consecuencia del acontecimiento del habla, sino que son contemporáneos. Y tanto más cuanto que el diálogo, que somos nosotros mismos, consiste en el nombrar los dioses y llegar a ser el mundo en la palabra.
Pero los dioses sólo pueden venir a la palabra cuando ellos mismos nos invocan, y estamos bajo su invocación. La palabra que nombra a los dioses es siempre una respuesta a tal invocación. Esta respuesta brota, cada vez, de la responsabilidad de un destino. Cuando los dioses traen al habla nuestra existencia, entramos al dominio donde se decide si nos prometemos a los dioses o nos negamos a ellos.
Con esto podemos estimar plenamente lo que significa: “Desde que somos un diálogo...” Desde que los dioses nos llevan al diálogo, desde que el tiempo es tiempo, el fundamento de nuestra existencia es un diálogo. La proposición de que el habla es el acontecimiento más alto de la existencia humana ha obtenido así su explicación y fundamentación.
Pero inmediatamente surge la cuestión: ¿cómo empieza este diálogo que nosotros somos? ¿Quién realiza aquel nombrar de los dioses? ¿Quién capta en el tiempo que se desgarra algo permanente y lo detiene en una palabra?
Estas son reflexiones del discurso de M. Heidegger en Hölderlin y la esencia de la poesía
También vale la pena consultar la reflexión de Heidegger, extraída de “Carta sobre el humanismo” titulada También aquí hay dioses
sábado, 2 de junio de 2007
Martin Heidegger y la cuestión del pensar
Fragmentos de estos fragmentos, tal como corresponde al gusto de nuestro tiempo, poco acostumbrado a pensar y mucho a opinar, hasta el punto de que pensar es equivalente a creer, opinar, repetir, reproducir, representar... al gusto de esta prisa por ratificar las propias opiniones, los fragmentos de los fragmentos pueden consultarse en el blog del Centro
Aquí prefiero destacar algunas reflexiones diseminadas en ese libro de Heidegger y que podrían servir de puntos de partidas para poner en cuestión tanto opinar y dejarnos en disposición de empezar a pensar.
“Solamente somos capaces de hacer aquello a que tendemos. Pero, a su vez, sólo tendemos de verdad a aquello que, por su parte, tiende en nosotros tal como somos en nuestra esencia, atribuyuéndose a nuestra esencia como lo que nos mantiene en la esencia. Mantener significa propiamente custodiar, apacentar, pastorear sobre los campos de pastoreo. Lo que nos mantiene en nuestra esencia lo hace solamente mientras nosotros mismos man-tenemos por nuestra parte lo que nos mantiene; y lo man-tenemos al no permitir que se nos vaya de la memoria. La memoria es la reunión del pensar”
“Lo gravísimo es que todavía no pensamos; ni aun ahora, a pesar de que el estado del mundo da cada vez más que pensar. Aparentemente este proceso exigiría más bien que el hombre comience a obrar sin demora, en vez de hablar en conferencias y congresos, moviéndose sólo en la línea de imaginar lo que debería ser y cómo habría que realizarlo. Según esto, lo que hace falta sería el obrar y en modo alguno el pensar. Pero, sin embargo, tal vez sea el caso que el hombre en lo que lleva de existencia, ya hace siglos, ha obrado de más y pensado de menos”
“Para el interés de hoy sólo vale lo interesante, que es aquello que permite ser indiferente un instante después de ser suploantado por otra cosa que nos toca tan poco de cerca como la anterior. Hoy en día se cree a menudo dar muestras de especial aprecio al juzgar una cosa interesante. La verdad es que con este juicio ya se ha desplazado lo interesante al campo de lo indiferente y, muy luego, aburrido”
“Mito significa: la palabra que pronuncia. Pronunciar es para el griego; manifestar, hacer aparecer, o sea, el aparecer y lo que es mediante su aparecer, su epifanía. Mito es lo que tiene que ser por medio de su pronunciación; lo que aparece en la revelación de su habla. El mito es el habla que toca antes que nada y en sus fundamentos a todo ser humano, es el que hace pensar en lo que aparece y en lo que es. Logos dice lo mismo. En manera alguna es verdad lo que opina la historia de la filosofía común y corriente, que mito y logos entran en oposición por culpa de la filosofía como tal; antes bien son precisamente los primeros pensadores de los griegos (Parménides, fraagm. 8) quienes usan mito y logos con un mismo significado. Mito y logos se separan y oponen recién allí donde ni el mito ni el logos pueden mantenerse en su ser primigenio... Lo religiosos nuynca es destruido por la lógica, cosa que sucede siempre y solamente por sustraerse el dios”
“El asunto del pensar no es nunca otra cosa sino esto: desconcertante cuanto más libres de prejuicios estemos al salir a su encuentro. Para esto se requiere la predisposición de escuchar, que nos permite saltar los cercos de las opiniones habituales para llegar al campo libre”
“Toda clase de polémica desencuentra desde un principio la actitud del pensar. El papel de un contrincante no es el papel del 0pensar, pues el pensar piensa solamente siguiendo el rastro de algo que habla a favor de una cosa. Todo hablar defensivo tiene aquí un solo sentido; el de proteger el objetivo”
“Enseñar es aun más difícil que aprender. Se sabe esto muy bien, mas pocas veces se lo tiene en cuenta. ¿Por qué es más difícil enseñar que aprender? No porque el maestro debe poseer un mayor caudal de conocimientos y tenerlos siempre a disposición. El enseñar el más difícil que aprender porque enseñar significa; dejar aprender. Más aún; el verdadero maestro no deja aprender nada más que “el aprender”. Por esto también su obrar produce a menudo la impresión de que propiamente no se parende nada de él, si por “aprender” se entiende nada más que la obtención de conocimiento útiles. El maestro posee respecto de los aprendices como único privilegio el que tiene que aprender todavía mucho más que ellos, a saber; el dejar-aprender. El maestro debe ser capaz de ser más dócil que los aprendices. El maestro está mucho menos seguro de lo que lleva entre manos que los aprendices. De ahí que, donde la relación entre maestro y aprendices sea la verdadera, nunca entra en juego la autoridad del sabihondo ni la influencia autoritaria de quien cumple una misión. De ahí que siga siendo algo sublime el llegar a ser maestro, cosa enteramente distinta de ser un docente afamado”
“Si estamos relacionados así con lo que se sustrae, nos hallamos en el reflujo hacia lo que se sustrae, hacia la enigmática y por esto mudable proximidad de la palabra que nos dirige. Donde un hombre se halla de propósito en este trance, está pensando, por lejos que esté de lo que se sustrae y cualquiera sea la manera en que se oculta la sustracción. Sócrates en toda su vida y hasta en su muerte no hizo otra cosa que ubicarse en la corriente de este reflujo y mantenerse allí. Por esto no es el más puro pensador de Occidente. Por esto no esc ribió nada. Porque quien partiendo del pensar comienza a escribir, se parece ineludiblemente a un hombre que se refugia, para resguardarse de una corriente demasiado fuerte. Por ahora sigue siendo el secreto de una historia todavía arcana el que todos los pensadores de Occidente después de Sócrates hubiesen de ser, sin desmedro de su grandeza, tales fugitivos. El pensar ingresó en la literatura.”
“La belleza es un destino de la esencia de la verdad, entendiéndose por verdad aquí; la revelación de lo que se está velando. Bello no es lo que agrada, sino lo que está comprendido por aquel destino de la verdad que se cumple cuando lo eternamente no-aparente, y por esto invisible, alcanza la más aparente epifanía. Nos corresponde dejr el verbo poético en su verdad que es la belleza. Esto no excluye, sino que incluye el que pensemos la palabra poética.”
“La esencia de la técnica no es algo humano. La esencia de la técnica está situada dentro de lo que desde siempre y ante todo da que pensar. Por esto sería aconsejable, por ahora, hablar y escribir menos sobre la técnica y pensar más sobre su esencia, a fin de que primero hallemos el camino que conduce hasta allí. La esencia de la técnica penetra nuestra existencia en una manera que apenas sospechamos”
“Ni el obrero industrial ni los ingenieros, ni tampoco los dueños de fábricas y mucho menos el Estado pueden saber dónde está situado el hombre de hoy, al hallarse relacionado de alguna manera con una máquina o las partes de una máquina. Todos nosotros ignoramos todavía qué oficio de mano debe ejercer el hombre moderno en el mundo técnico, el que debe ejercer también no siendo obrero en el sentido de un obrero que maneja una máquina. Tampoco Hegel y Marx pudieron en su hora saber ni inquirirlo pues, también el pensamiento de ellos tuvo que evolucionar todavía a la sombra de la esencia de la técnica, por lo cual no llegaron nunca al campo libre para meditar suficientemente sobre esta esencia. Por importantes que sean las cuestiones económico-sociales,, pòlíticas, morales y hasta religiosas que se discuten en relación al oficio manual técnico, ninguna de ellas toca en punto alguno el meollo del asunto. Este se oculta en la esencia, todavía no pensada, de la manera e índole de todo cuanto cae bajo el dominio de la esencia de la técnica en general. Que sobre esto no se haya pensado hasta ahora, se debe en efecto ante todo a que la voluntad de accionar, que es aquí la voluntad de hacer y obrar, arrolló el pensar”
“Se facilitarían notablemente el trabajo de escuchar con atención si, con el tiempo, se fuesen desacostumbrando de la costumbre que denominaríamos “el pensar por una sola vía”. A nadie se le escapa el dominio que ejerce hoy día esta forma de concepción. La denominación de “una sola vía” ha sido elegida a propósito. La vía se relaciona con los rieles, y éstos con la técnica. Tomaríamos el asunto demasiado a la ligera si adhiriéramos a la opinión de que el dominio del pensar por una sola vía se origina en la comodidad humana. El pensar por una sola vía que en las formas más diversas se va extendiendo más y más, es una de aquellas formas de dominio de la esencia de la técnica que no se sospechan y no llaman la atención, siendo empero necesarias a esta esencia que quiere la absoluta univocidad, y por ende la necesita”
“El desierto está creciendo. ESto quiere decir; la devastación se va extendiendo. Devastación es más que destrucción. Devastación es más inquietante que aniquilamiento. La destrucción elimina solamente lo crecido y construido hasta ahora; la devastación, empero, obstruye el futuro crecimiento e impide toda construcción. La devastación es más inquietante que el mero aniquilamiento, el cual también elimina, hasta la misma nada, mientras que la devastación cultiva precisamente y propaga lo obstructor y lo impedidor. El Sahara en el África es solamente una determinada especie de desierto. La devastación de la tierra es igualmente compatible con la consecución del más alto standard de vida de los hombres como con la organización de un uniforme esetado de felicidad de todos los hombres. La devastación puede identificarse con ambos cundiendo por doquier de la manera más inquietante, que es ocultándose. La devastación no es un mero enarenamiento. La devastación es la expulsión de la Mnemosine (Memoria) a alta velocidad. La palabra “el desierto está creciendo” proviene de otro lugar que los juicios corrientes de nuestro tiempo. “El desierto está creciendo” lo dijo Nietzsche hace ya muchos años; y añadió:“¡Desventurado el que alberga desiertos!””
¿Es necesario aclarar que Heidegger dio estas lecciones en 1952? Su pensamiento fue así pro-visional, en que tuvo a la vista lo que el futuro inexorablemente desplegaría no a partir de los "hechos" sino a partir de la esencia misma de la técnica, que no es sino el olvido del Ser
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