Mostrando las entradas con la etiqueta clima. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta clima. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de abril de 2010

El peligro de los transgénicos y los horrores de Monsanto

Programa emitido por TVE2 en "La noche temática" titulado "El mundo según Monsanto". Esta versión que se puede ver en GoogleVideo está subtitulada en castellano, aunque empiece con comentarios en francés, muy breves, de presentadores franceses

jueves, 2 de octubre de 2008

Mantener el recalentamiento global por debajo de los 2ºC



En este momento los líderes europeos están decidiendo nuestra respuesta al cambio climático. ¿Liderarán la lucha por mantener el calentamiento global por debajo de los 2º C?
Sigue la evolución del debate desde aquí

sábado, 29 de marzo de 2008

Miseria de la psicología (5): la huida a los "trasmundos"

Verifico a veces con fastidio, a veces con irritación, que la mayoría -por no decir todas- las páginas dedicadas a psicología ignoran, desatienden, eluden el hacerse cargo psicológicamente del presente, y no me refiero sólo al presente personal, sino al presente histórico. O bien hay un volverse al “interior” del individuo (una supuesta intimidad a-histórica) o un volcarse un exterior fáctico: conductas, cerebro, estados físicos, también a-históricos. Cuando digo que ignoran la circunstancia contemporánea, no me refiero a que no se publique algún artículo “sociológico” sobre la situación actual, algún “reportaje” o algún informe peridístico, sino que no hay sitio (no hay capacidad de pensamiento) para una interpretación psicológica del fenómeno. No sólo no se psicologiza la circunstancia mundial, sino que además se sociologiza y mitologiza el mismo discurso psicológico: se habla de masculino y femenino, de contacto con el cuerpo, de hemisferios cerebrales, de relaciones personales, de padres e hijos, etc. De lo que nunca se habla es justamente del alma. Sólo se habla de "las gentes”, cuando no “de los cerebros de las gentes” (lo cual ha sido justamente llamado “la falacia antropológica”)

Las páginas “junguianas” abundan en referencias a bestiarios medievales, cuentos de hadas, símbolos arcaicos y todo tipo de imaginería más o menos esotérica que no puede ya reflejar, mucho menos hacer psicológicamente comprensible, el presente tal como se hace manifiesto día tras día, por ejemplo, en la progresiva destrucción ecológica o en la globalización económica, o en la emergencia de medios tecnológicos que alteran la comunicación y la transportan a niveles nunca sospechados (Internet, SMSs, iPhone, etc.). En la psicología profunda hay una huída a “la infancia” no sólo literal, al más puro estilo freudiano, sino a esa infancia simbólica en la cual el ser humano podría vivirse contenido e identificado con un cosmos “animado”. Este infantilismo se manifiesta en los intereses y ocupaciones de los llamados psicólogos junguianos: mitos, cuentos, religiones antiguas, sincronicidad, misticismo y espiritualidad de otros tiempos y otras culturas. Ante la circunstancia presente de Occidente, la psicología hace gala manifiesta de puerilidad. Aquí, pareciera decir, no ha pasado nada. ¿Pero es posible “vivirse contenido e identificado con un cosmos animado” en tanto la misma supervivencia del planeta parece depender hoy más que nunca de la actividad de los hombres y de sus decisiones tecnológicas o se trata más bien de una impostación? Cuando el planeta está rodeado de satélites que controlan todas sus regiones, o cuando la astronomía nos ofrece un universo poblado de agujeros negros, galaxias y estrellas que aparecen y desaparecen a lo largo de millones de años, y cuando nos hallamos en situación tecnólógica de enviar naves espaciales a otros planetas? ¿No será acaso un jugar a vivir “como si” los planetas hablaran, los ríos susurraran, y la “naturaleza” estuviera habitada por gnomos y elfos? ¿no será esto una neurótica negación de que los ríos están contaminados y no volverán a ser lo que fueron, y los planetas -al menos los del sistema solar- son cada vez más pasibles de progresiva colonización, y “la naturaleza” en el que nos toca vivir ya no es “la naturaleza” en el que vivieron nuestros antepasados?

El que argumentos tan pertinaces y tan precisos como los de Wolfgang Giegerich no sólo no sean respondidos, sino que ni siquiera sean comprendidos, y no digo ya por el aficionado, sino por los mismos profesionales de la psicología, es un síntoma más de esta miseria actual.

Ya en 1978, en el artículo que traduje y publiqué en la web, “El presente como dimensión del alma”, entre otras cosas Giegerich afirmaba:

El carácter que un objeto tiene para nosotros no depende simplemente de su naturaleza real, sino aún más de la conciencia que lo aprecia. Una golondrina no hace verano, pero ni siquiera mil golondrinas lo hacen. Aplicado a la psicología esto significa: no todo lo que es acerca de la relación madre-niño, complejos, el anima y la individuación es ya ipso facto psicología. Los conceptos y los contenidos de la psicología no constituyen per se el carácter esencial de la psicología. Lo que es decisivo es más bien que la orientación de la conciencia dentro de la cual se perciben en estos contenidos sea ya psicológica.

Estoy objetando aquí al empirismo en la psicología, a esa posición que cree que los problemas psicológicos pueden resolverse científicamente y directamente, dentro de la estructura y sobre la base de la experiencia empírico-práctica, sin que uno simultáneamente se haya comprometido en reflexiones acerca de cuestiones fundamentales de una naturaleza filosófico-arquetipal. Pero el tema de las propias presuposiciones no deben de este modo ignorarse, porque es precisamente una parte integral de la constitución de la psicología: los objetos psicológicos y la estructura arquetipal de la consciencia que los considera son los dos momentos que sólo juntos constituyen la fenomenología psicológica.


Una psicología analítica que opera con una fantasía empirista… se cree capaz de ver en lo “objetivamente dado” la totalidad del fenómeno psicológico, mientras que es, después de todo, sólo un aspecto parcial, y además una abstracción. Mi interés es acerca de la dirección particular en la que tendría que moverse una investigación psicológica a fin de volverse psicológica en primer lugar. Estoy buscando la dimensión del alma y de la psicología; quiero hallar, y consolidar, el espacio particular que por sí solo hace posible una psicología como psicología, y le permite prosperar.



En 1988, en su “El significado de nuestro problema nuclear para la psicología analítica”, Giegerich insistía en la importancia de la bomba atómica como elemento de "aterrizaje", como amenaza no sólo fáctica sino psico-lógicamente real, a fin de compensar la huida al trasmundo. Donde entonces dijo “bomba atómica” hoy podría ponerse “cambio climático”, sin alterar el contenido de su aguda reflexión. Allí escribía:

El enfoque técnico de la realidad sólo reconoce al ego humano como sujeto, y a los deseos del ego como la intención real. La psique sufriente se reduce a una función que, en sí misma, no tiene significado, o a un objeto para nuestra acción intencional. El enfoque sintético-finalista en cambio garantizaba también subjetividad e intencionalidad al fenómeno. Jung quería averiguar lo que la patología quiere o busca, en contra de lo que yo, el analista, o él, el ego del paciente, quiere. El enfoque finalista implica la idea de la realidad de la psique y la idea de la psique objetiva, que puede llamarse real y objetiva precisamente porque se le garantiza su propia subjetividad, e incluso personalidad. Todo pensamiento analítico-reductivo, por contraste, tiene que haber negado la autenticidad de lo real desde el comienzo. No quiere conocer el fenómeno en su verdadera esencia. Sólo quiere saber cómo tratarlo. Las ciencias modernas en el fondo son autoeróticas.…el "finis" no debe entenderse tanto como fin temporal que yace en el futuro por delante nuestro, en el sentido de la concepción linear del tiempo como sucesión, sino más bien que se extiende en la profundidad o la altura de la esencia oculta o el contenido esencial del presente

El verdadero terapeuta no es el analista, sino la enfermedad. Por esto Jung pudo incluso llegar tan lejos como para afirmar que en la neurosis se oculta nuestro mejor enemigo o amigo. Con esta metáfora, se le da expresión definitiva a la subjetividad e intencionalidad del fenómeno discutido bajo el primer movimiento de Jung. El fenómeno es visto como una verdadera personalidad. Finalmente, si no al principio, tenemos que considerar la patología como nuestro mejor amigo. El desorden es el advenimiento de un extraño (ciertamente no querido) o un enemigo (hostis) a recibir en nuestra casa como huésped (hospes), y a cuentas de la cual recepción hospitalaria puede revelarse como el amigo que todo el tiempo había sido.… Esto equivale a una inversión de la actitud común respecto a la neurosis. Aquí Jung presionó más allá de la mente "natural" en el sentido del "opus contra naturam" alquímico. Inversión no significa aquí un simple dar la vuelta en el mismo nivel, un intercambio de más por menos o de pro por contras -sería absurdo enfocar la neurosis de este modo no dialéctico. Más bien, esto es un caso de superación dialéctica (Aufhebung) por la cual el nivel íntegro de la mente "natural" es sobrepasado y se alcanza un nivel de reflexión completamente nuevo.

En tanto individuación se entienda como lo opuesto de socialización o adaptación y en términos del contraste yo versus ellos, podríamos decir que nos movemos sobre un plano horizontal, el plano de la relación sujeto-objeto o introversión versus extraversión. Por el contrario, la noción de Jung de individuación tiene una dirección vertical. Su dinámica es de descenso a las profundidades. La fantasía detrás de esta noción es que la vida humana en tanto existencia psicológica comienza arriba en las nubes, en el reino supraterrestre de las generalidades abstractas o idealizaciones arquetipales. Aún cuando la mente natural nos llama Erdenbürger (habitantes de la tierra, terrícolas) desde el momento en que nacemos (y esto es correcto en cuanto se refiere a nuestra existencia literal), Jung entendió que psicológicamente el ser terrícolas no comienza en absoluto con nuestra vida en la tierra y en la actualidad concreta. Es en cambio nuestra tarea a lo largo de toda nuestra vida: descender lentamente de las sublimes alturas para arraigar en la realidad singular por primera vez. No somos "reales" en el sentido de concreción, sino que tenemos que volvernos reales. La auto-realización, en el sentido de Jung de individuación, está así a enorme distancia de lo que este término sugiere normalmente: una especie de sublime auto-indulgencia, auto-expansión, un morar en y un desarrollo de los propios sentimientos, ideas, inclinaciones, habilidades privadas, etc. En cambio auto-realización es básicamente el movimiento hacia abajo de aterrizaje, el fundar nuestra existencia psicológica u ontológica en lo singular, el abrumar nuestro brillante idealismo mediante la realidad de la oscura sombra.

Vivimos en la abstracción del platonismo de nuestra tradición occidental y este platonismo está apoyando ante todo por, y celebrado en, las ciencias modernas. Aquí llega a su plenitud. Las ciencias construyen una red cada vez más estrecha de construcciones abstractas, y al hacer pasar sus resultados como el mundo efectivo, nos encapsulan más y más en una esfera platónica de esencias intemporales (leyes generales) y nos divorcian del mundo concreto, aún más de lo que ya lo estábamos desde el comienzo. La claridad de los descubrimientos científicos y el hecho de que nos permitan manipular tan exitosamente la naturaleza no cambia el hecho de que psicológicamente nos mantienen alejados e inconscientes de lo real. Ponen una niebla entre nosotros y el cosmos. La niebla es tan densa que somos empujados a pensar que no hay nada allí. No podemos verla como una niebla que esconde el mundo real.

Más próximos a casa encontramos en la misma psicología junguiana algo que se presta a un entendimiento platónico. Me refiero al acento en los arquetipos y los símbolos. Amplificando siempre las imágenes con vistas a llegar al significado arquetipal, uno por supuesto se aleja de lo real efectivo hacia las esencias intemporales, abstractas. Aún cuando mucho en Jung se ha interpretado como apoyando esta tendencia platónica, como podríamos llamarla, y aún cuando Jung no siempre parece haber sido el mejor intérprete de su propia visión, Jung entendió básicamente que con el modo platónico o esencialista de mirar al mundo no puede alcanzarse el mundo efectivo, la realidad actual del ser humano; de hecho, no sólo se los pierde, sino que se los aniquila activamente. Y por esto Jung propuso su idea de individuación como una especie de contra-programa para salvar el fenómeno efectivo, que siempre es un individuum ineffabile en un momento concreto. Esto, el individuo inefable debajo de la infima species de Aristóteles como la verdadera realidad, es a lo que aspiraba la idea de Jung de individuación.

En la psicología junguiana convencional, el empalme dialéctico entre lo arquetipal y la individuación se oscurece con la interpretación personalista de la individuación por un lado, y la interpretación platónica del arquetipo como arquetipo en sí mismo, por el otro. En la psicología arquetipal esta dialéctica se ha vuelto evidente. Fue el mismo movimiento que obligó a Hillman a acentuar lo "arquetipal" por encima de lo "analítico" o "complejo" en el nombre de esta psicología el que más tarde le hizo acentuar, como "psicología de las imágenes", la respuesta estética al rostro o imagen de mi situación concreta que se presenta aquí y ahora. La individuación no tiene que referirse a la individualidad personalista del ser humano, mi yo-idad. Va más allá de eso hacia una individualidad ontológica. Puede verse que detrás de la idea de Jung de individuación está el impulso a rescatar la individualidad en el sentido de la unicidad de la experiencia sensible, no intercambiable, como el constitutivo final de la realidad. Pero esta individualidad no es lo "meramente individual", separado de la profundidad o altura arquetipal de la psique, como ocurre en todas las interpretaciones empiristas y existencialistas de la individualidad.


La idea de Jung de la individuación de la humanidad y obras de su vida como Aion muestran cómo Jung enfoca la psicología del individuo en el contexto de nuestra época y los milenios de nuestra tradición. Por íntima e individual que pueda ser la terapia, en tanto que tal empresa íntima, es más que un asunto privado. La psicología se extiende hacia una dimensión cosmogónica y cósmica. Y puede hacer esto porque ya no es más el Fach (campo compartimentalizado de estudio, especialidad) científico que trata un compartimento de la realidad llamado "el interior del hombre" junto a otras disciplinas o ciencias que tratan todos los otros compartimentos, sino que ha alcanzado un nivel totalmente nuevo de consciencia en el que se ha vencido todo pensamiento compartimental. La psicología implica una posición muy diferente y fresca respecto al mundo como un todo, dejando detrás las posiciones científica y religiosa, al llevar sus contenidos, como un momento superado, consigo.


Nuestra situación es muy diferente de la del hombre antiguo. Este sólo tenía que vivir con el conocimiento de su muerte personal. Nuestra bomba, por contraste, mantiene la promesa de la aniquilación de todo el mundo habitable. Como tal es un símbolo, no del declive de esto o aquel contenido de consciencia o de este o aquel portador de consciencia, sino el símbolo de la decadencia del “mundo” entero, es decir, del nivel o constitución imperante de la consciencia como un todo. En cuanto tal, la bomba es nuestra única oportunidad real de un futuro verdadero.

Un futuro verdadero implica una apertura hacia un nivel enteramente nuevo de consciencia. Sin el declive de la consciencia presente ontológicamente estaríamos viviendo en el pasado. Por supuesto, pueden hacerse todo tipo de cambios y adiciones dentro de la antigua casa de la consciencia, pero de todos modos permaneceríamos encerrados en la antigua estructura para morir este otro tipo estéril de muerte que fue descrito por Nietzsche como la vida del último de los hombres:
"La tierra se ha vuelto pequeña, y sobre ella salta el último hombre, que lo empequeñece todo. Su raza es inextirpable como las moscas; el último de los hombres es el que vive más. "Hemos inventado la felicidad", dicen los últimos hombres, y guiñan los ojos..."

La psicología junguiana no está libre de la presencia del último de los hombres. Sólo tenemos que mirar a la inundación de publicaciones psicológicas que han aparecido en los últimos años para paladear abrumadoramente la vergonzosa autocomplacencia del último hombre. Todos estos libros parecen decir “Hemos inventado la felicidad, conocemos las respuestas”, y también guiñan los ojos. Vuelven todo pequeño y barato, incluso lo más sagrado, al inflarlo: Dioses, significado, símbolos, sueños, creatividad, individuación, arquetipos. Quisieran enjaularnos en el sentimentalismo y nostalgia de una disponibilidad consumista de los tesoros espirituales del pasado como si fueran drogas para crear algún tipo de “subidón” psicológico. Es penoso ver cuánto de la psicología es ilusorio. Pero en esta ilusión, que es la felicidad del último de los hombres, la bomba golpea como un rayo. ¿Qué otra cosa sino la temible bomba puede atravesar toda la caparazón en la que el último de los hombres se ha asentado, y traerle a casa el hecho de que lo que cree que es su felicidad es de hecho una muerte lenta, su momificación de por vida?


En la mayoría de las ciudades occidentales se han creado calles peatonales en los últimos diez o veinte años. Esto es ejemplar. ¿Cuál es la fantasía inconsciente o el deseo que se expresa en la necesidad de este cambio? En las zonas peatonales, la diferencia entre la acera y la calle ha sido nivelada y se ha prohibido el tráfico de coches y camiones. Los peatones quieren estar entre ellos, sin que les moleste el flujo de la vida autónoma, objetiva, de nuestra civilización tecnológica. Tal como el mundo de-uno-mismo-subjetivo-autocontenido de los egos humanos. Como lo viera Jung, las máquinas tecnológicas, los coches, los aviones, etc., son el equivalente psicológico moderno de los monstruos, dragones y otros animales del alma de la mitología antigua. Ahora el hombre quiere aislarse de los humos venenosos de nuestros dragones, el ruido y el hedor del tráfico. Psicológicamente se retira a la inocencia e inofensividad de una isla humana-demasiado-humana de los bienaventurados, de la cual la zona peatonal es un símbolo externo. Esto es más que una mera alegoría. Revela la fantasía dominante hoy, la fantasía dominante probablemente también detrás de gran parte de la psicología con su interés autista por la introspección, la auto-realización, el autodesarrollo, grupos de encuentros, experiencias pico, etc. En contra de este humanismo autocomplaciente, la bomba es el Portador de lo Inconsciente, en el sentido de Jung. Es una idea aduladora que lo inconsciente se manifieste primariamente en nosotros como nuestros deseos instintivos, sexuales, nuestras fantasías y síntomas. El verdadero inconsciente, como siempre, está afuera a nuestro alrededor. Hoy está en nuestra tecnología y en la condición económica del mundo. Aun cuando Jung dijo que el proceso de individuación tal como lo concibió no excluye, sino que incluye al mundo, la psicología hoy todavía tiene el mundo fuera de sí. La psicología es ciega y sorda respecto a las grandes situaciones de nuestra era. No tiene nada que decir del dinero, la banca, la economía; de los nuevos descubrimientos en las ciencias; de la industrialización, del desempleo y la distribución del trabajo. Todo ello permanece fuera de las premisas confortables de la psicología. Si “el hombre moderno está en busca de un alma”, entonces alma aquí significa el interior privatizado del individuo, separado del flujo principal de los acontecimientos.


En 1993, en desafiante “Matanzas”, Giegerich advirtió:

Por más de dos mil años el alma ha cerrado este acceso a la efectividad para sí misma, hasta ahora su único acceso. Desde entonces la humanidad occidental ha vivido de sus reservas, de los restos de los recursos de significado generados en eras anteriores. Al haber abandonado el sacrificio, no tenemos modos de reponer aquellos recursos. A medida de que estos recursos se agotan más y más, la humanidad inadvertidamente ha derivado hacia la irrealidad y la abstracción. La irrealidad es absoluta en tanto aparece en el disfraz de su opuesto: "la realidad positivista”. A menos que el alma halle algún modo distinto de la matanza sacrificial para general verdaderamente y alcanzar la realidad, no puedo ver cómo pueda la vida volver a arraigarse en un significado real y no tan sólo en un sustituto falso; cómo podría la humanidad verdaderamente volver al mundo y bajar a esta tierra, transformando el mundo en un mundo humano. Creo que hay ese acceso a la realidad fundamentalmente distinto, pero aún está ausente, todavía yace en el futuro. Quizás se lo encuentre antes si estamos dispuestos a admitir que es un eslabón perdido (ausente), y a sufrir sin compromisos la vaciedad, la falta de sentido y la irrealidad que implica su ausencia.

Y en su apéndice, en la Respuesta a Hillman, aclaró:

Esto me lleva al uso de “Dioses” en la psicología arquetipal. ¿No podría ser que si se aplica el “ver a través” propio de la psicología arquetipal a los productos de la misma psicología arquetipal se descubra que alguna de sus interpretaciones no tienen el status de “verdad implacable”, sino que pertenecen a un tipo de mundo Disney? ¿Que los “Dioses” vistos por algunos psicólogos en los fenómenos de hoy son como pegatinas puestas sobre los fenómenos más que una automanifestación de los Dioses en o a través de los fenómenos? Creo que este es el caso. Mucho del discurso sobre los Dioses me parece directamente ilusorio. Los fenómenos de la vida son semejantes a lo largo de las eras. Debido a las analogías formales es fácil interpretar los fenómenos de nuestro tiempo en términos de los Dioses que los griegos habrían visto en ellos. Pero para hacer esto uno tiene que sacar los fenómenos de hoy del contexto moderno actual que los informa y darles un status enteramente distinto.

¿Es tan inverosímil pensar que la psicología con su acento sobre las imágenes es un partícipe inconsciente, y de hecho un contribuyente, del poderoso movimiento de la humanidad occidental hacia el mundo artificial de la publicidad, los museos, los espectáculos, el turismo, Disneylandia, la realidad virtual, sólo que de un modo mucho más ennoblecido y en un nivel más elevado intelectualmente?

En 1996, en su "El error básico de la psicología”, Giegerich insistía en que:

la psicoterapia no es una profesión de ayuda en el sentido usual de la palabra. Su propósito no es corregir, curar, mejorar, ya sea el mundo o la gente individual. Tales intenciones son deseos subjetivos que surgen de nosotros como ego personalidades. Por supuesto, no hay nada malo con tales objetivos. Son muy naturales y muy humanos. Y con frecuencia la psicoterapia tiene de hecho un efecto curativo. Pero como ya el mismo Freud advirtió, el efecto curativo es un mero producto colateral (si bien deseable) del trabajo analítico, no su objetivo inmediato. El objetivo inmediato de la psicoterapia es el “análisis”, esto es, obtener conocimiento, hacer justicia a los fenómenos psicológicos penetrando en su núcleo más profundo y comprendiéndolos. Así, aunque los deseos de curarnos, de liberarnos de los síntomas, de mejorar y de crecer son legítimos intereses, no son las metas dadas para el proyecto llamado psicología o psicoterapia. Si, como dice el título de un libro, hemos tenido cien años de psicoterapia y el mundo va peor, ¿acaso había que esperar que fuera mejor? Y lo más importante, ¿sería tal expectativa una expectativa psicológica? No. La psicología no tiene que ver con mejorar el mundo, ni con la esperanza o con la desesperación. Tiene un trabajo que hacer. Este es su compromiso. Aquél que desee entrar en el campo de la psicología debe por ello cruzar un umbral, el umbral que separa nuestros sentimientos, necesidades y deseos de la intencionalidad “objetiva” que es propia de la psicología.

Las ideas que he bosquejado brevemente, demasiado brevemente, hablando inmediatamente al alma; cosmos, anima mundi, animar el mundo. Sencillamente se sienten bien. Evocan profundas anhelos y contienen una preciosa promesa. El único problema con ellas, creo, es que son psicológicamente anacrónicas o atávicas, tan regresivas como la idea del Concilio Mundial de las Iglesias de hace unos años de Salvaguardar la Creación. Y es por esto por lo que incluso se apartan las necesidades psicológicas reales de hoy y nos tientan a alejarnos de la situación real del alma. ¿Puede una conciencia que ha pasado por el proceso de cristianización regresar a una idea del mundo, la tierra, la naturaleza como un sitio del alma, un sitio de significación teológica o metafísica? El propósito mismo del cristianismo es vencer este mundo, y el anhelo más profundo del alma cristiana es de un mundo nuevo. El Cristianismo ha sido verdaderamente un acontecimiento incisivo en la historia del alma occidental. Con él, el velo del templo fue rasgado “de arriba abajo; y la tierra tembló y las rocas se desgarraron” (Mateo 27:51). Esto implica una revolución de la conciencia. Más que una revolución de la conciencia -ha ocurrido un cambio real, un corte real. No hay camino de regreso, así como hay camino de regreso detrás de la pubertad hacia la inocencia de la infancia, o detrás de la Reforma y la revolución francesa hacia un marco mental verdaderamente medieval. Por supuesto, siempre podemos repudiar lo que ha ocurrido, negar su realidad. Podemos fingir que lo que ocurrió no fue de hecho un acontecimiento psicológico tan real como un terremoto, sino tan sólo una falsa opinión o un sistema de creencias engañoso de nuestra parte, una visión humana de las cosas equivocada, nuestra falta de respeto por el planeta tierra. Las falsas opiniones o actitudes pueden corregirse más o menos a voluntad. Pero tales argumentos son excusas. Mediante ellos podemos, ciertamente, jugar a la “Edad Media” o incluso al “paganismo” de un modo semejante a cómo los veteranos de guerra vuelven a jugar las batallas de la Guerra Mundial. Esto siempre es posible, pero más que un pasatiempo es una huida.

Después de este cambio no veo cómo uno puede aún seriamente albergar la idea de un anima mundi. Esta idea es una verdad arquetipal, sin duda. Pero es una verdad que tiene su lugar legítimo en las culturas antiguas. Es parte de la psicología histórica. En nuestro mundo es sólo una ilusión, una expresión de nostalgia. Me temo que para la psicología no tiene más que el status lógico que tienen las telenovelas para las masas -y uso una comparación provocativa. Podría ser que la tarea psicológica que llamamos el magnum opus permanezca igual a través de las eras. Pero lo que obviamente no permanece igual es el nivel en que se plantea la tarea para nosotros. El cristianismo catapultó la psique hacia un nivel muy diferente, y es en ese nivel en el que la psique actualmente está donde tenemos que enfrentar nuestro magnum opus. Hoy la psique ya no está en el nivel de la antigüedad y de la psicología pagana.

Por supuesto, no debiéramos conectar ningún juicio de valor con esta observación. Si este cambio es bueno o malo es irrelevante, en tanto que es real. Ocurrió, y así la situación cambió totalmente. De modo que pareciera psicológicamente equivocado tratar de re-animar directamente el mundo, así como así, o esperar experimentar de nuevo la naturaleza como divina. Sería una nueva representación nostálgica de una situación psicológica histórica. No puedo ver cómo podríamos aspirar a una nueva cosmología, una nueva re-mitologización de la naturaleza. Y tampoco necesitamos una nueva mitología o psicología de la naturaleza. ¿Por qué? Porque ya tenemos nuestra psicología de la naturaleza. Nuestra real y legítima psicología de la naturaleza se llama física, un término que aquí incluye todas las ciencias naturales, así como nuestra psicoterapia real de la naturaleza o del mundo se llama tecnología. El trabajo psicológico que la tiene física en tanto psicología moderna de la naturaleza es demostrar que no hay nada divino en la naturaleza, no hay elfos, ninfas o espíritus. La naturaleza no es sino una especie de máquina, un sistema de leyes formales abstractas. Esta es la verdad del alma cristiana respecto a la naturaleza. Por lo tanto jugar al cosmos animado en contra del universo abstracto de la física no ayuda al alma; contribuye a la escisión neurótica, que prevalece en nuestra situación moderna. Poner la psicología y la psicoterapia en contra de la física y la tecnología, tan solo porque la física y la tecnología no satisfacen nuestras antiguas ideas de lo que tiene alma y qué no, ideas desarrolladas previamente cuando la psique estaba aún en un nivel muy diferente, es un acto de escisión. El alma ha emigrado del cosmos y se ha mudado al universo. Y, según parece, no lo ha hecho sólo como una broma o por error. Por lo que respecta al mundo natural, toda la pasión del alma parece ir hacia la física y la tecnología. Aquí es donde está la verdadera acción. Y parecería un grave error psicológico denegar el predicado de psicológico o emotivo (soulful) a aquello que está movido por tanta pasión del alma. Por supuesto, no deseo sugerir que el mundo tal como nos lo presenta la física es emotivo y animado en el mismo viejo sentido de la palabra, y no quiero que aspiremos a descubrir este viejo tipo de animación en la física, porque estoy de acuerdo que no puede encontrarse allí. Esta es la cuestión misma: que el significado mismo de alma y de emocionante ha cambiado. El alma ya no está donde estaba una vez. Y por doloroso que sea, nuestra trabajo es seguir poner a juicio nuestro pensamiento y adquirir una nueva definición de lo que es animado y reconocer la física y la tecnología como partes inalienables de nuestro trabajo en el alma. Esto exigiría que nuestra consciencia se someta a una revolución con respecto a sus categorías y que aprendamos a ver el alma donde menos lo esperamos y hasta ahora hemos detestado verla. ¿De qué otro modo podría vencerse la escisión neurótica? ¿De qué otro modo podría restituirse lo que por tanto tiempo ha sido mantenido separado del alma? Pero nos aferramos a la vieja idea de animación y por tanto negamos necesariamente la visión de la física de la naturaleza como expresión legítima del trabajo del alma hoy, insistiendo en cambio en una nueva cosmología, una nueva concepción de la naturaleza en términos del anima mundi. Y con ello profundizamos la escisión y repudiamos una parte esencial del magnum opus de hoy.

En mi visión el camino hacia el anima mundi está cerrado. La naturaleza está “acabada”, al menos en cualquier sentido psicológico, teológico o metafísico, y que esté “acabada” es el sentido mismo del mensaje que nuestra psicología de la naturaleza, la física, tiene para nosotros. En la medida en que el intento de re-mitologizar y re-animar la naturaleza fue un alejamiento del acento de Jung en la individuación, ¿simplemente regreso ahora con mi crítica del alma del mundo a la misma psicología de la individuación que los colegas junguianos preocupados por el mundo intentaron abandonar? Me temo que la idea del proceso de individuación, si se la examina críticamente, resulta pertenecer tanto a la psicología histórica como la psicología del anima mundi. Hoy la vida real de la psique no está en el proceso de individuación. Está en otra parte. El status lógico de la individuación es que ella está psico-lógicamente obsoleta, es verdaderamente cosa del pasado. Esto no significa que el proceso de individuación no exista o no ocurra más. Sólo significa que incluso cuando y donde ocurre, junto con la experiencia profundamente satisfactoria del significado, ocurre sólo desconectado, separado de lo que psicológicamente está de verdad aconteciendo en nuestra era y suspendido dentro de esa burbuja autocontenida que llamamos nuestra psicología personal.


El proceso de individuación está totalmente desconectado de lo que realmente está ocurriendo. El magnum opus del alma hoy no es la individuación, sino la globalización. Y globalización significa la eliminación de la identidad personal como algo de propio derecho y el sometimiento lógico de todo lo individual bajo la única gran meta abstracta del máximo beneficio: la ganancia debe aumentar, pero yo debo decrecer. El proceso de máximo beneficio (junto con la necesidad de que tanto compañías como individuos se erijan en competición global) provoca la sujeción de todo en la vida, y en verdad del Ser, bajo la lógica del dinero. Aquí se vuelve necesario recordarles que con estas afirmaciones no estoy dando mi programa. No estoy describiendo lo que pienso que sería bueno y correcto y deseable y debiera hacerse. Meramente intento formular el programa o la lógica inherente en el poderoso movimiento “autónomo” del alma.


No hay razón a priori por la que lo arquetipal, el magnum opus deba aparecer en la privacidad de la sala de consulta o en alguna otra vasija alquímica, y por la cual no podría tomar lugar en el mundo ahí fuera, en lo que pertenece al dominio público. Aquí quisiera introducir una frase acuñada por Goethe: “das offenbare Geheimnis”, “el misterio evidente o llamativo”. Lo que Goethe tenía en mente no era un misterio o secreto que había sido revelado. Quería decir algo que aún cuando es de conocimiento público permanece siendo un misterio. Acaso uno podría decir que precisamente porque está en las candilejas no se lo reconoce como un misterio; se vuelve la Piedra rechazada por los constructores. El carácter de misterio se ve oscurecido porque el fenómeno es tan exotérico, tan manifiesto. Lo exotérico es la mejor ocultación, el mejor escondite del misterio esotérico del alma. Esto es análogo a la visión de Jung de que el ego, que pretendida y ficticiamente es lo mejor conocido y lo mas evidente, es en realidad un insondable cuerpo oscuro (OC 14:129) En efecto hay buenas razones para creer que ha habido un cambio fundamental en la historia del alma.

El proceso de individuación como un todo pertenece a la psicología histórica, arqueológica. Sus imágenes no son irreales, pero representan la realidad del pasado, de lo que habiendo estado una vez al frente de la vida, es ahora histórico en nosotros. Las imágenes no representan la realidad del presente. toda nuestra psicología personal con todos nuestros sentimientos de significado es "historia hundida”, son las reales condiciones de vida de eras anteriores, colapsadas o condensadas e interiorizadas . al insistir porfiadamente en nuestros sentimientos de profundo significado evocados por la experiencia de individuación, nosotros en tanto que gente moderna, estamos por así decirlo jugando a ser “chamanes africanos” o “brujos” -sin admitir sin embargo que estamos meramente representando estos papeles. En un sentido somos como turistas que contemplan un espectáculo de danza tribal o una sesión chamánica, y como estamos profundamente conmovidos por ello en nuestros sentimientos personales, tomamos este sentimiento como marca de verdad, cerrando nuestros ojos al hecho de que estamos presenciando una mera atracción turística. Ciertamente, este espectáculo es la exhibición de una antigua verdad, pero esta exhibición misma no tiene ya más el status de verdad .


La psicología es incapaz de ver el opus magnum de hoy, el opus del máximo beneficio, como el opus magnum del alma de hoy ( o más bien como una fase, la presente, de ese opus en curso). La psicología siente que tiene que despreciarlo como un desarrollo equivocado, tiene que negar su origen en el alma, negar que es la forma presente de la vida simbólica del alma. ¿Por qué? Debido al error básico de la psicología, que es que opera con (y dentro de) la oposición de “individual” y “colectivo”. La poderosa dinámica de máximo beneficio en el contexto de la competición global no es ni individual ni colectiva (un término que hablando estrictamente no denota nada más que un tipo de plural de “individual”, en todo caso. Denota una “colección de individuos”). Esta dinámica no tiene nada que ver con la gente, es de un orden completamente diferente. Es la lógica de nuestra realidad, la lógica o la verdad en la que estamos (sin tomar en cuenta si somos sólo las aturdidas víctimas de este proceso o, en tanto que administradores en la industria o cosas afines, somos participantes activos y contribuímos a ella) Por supuesto, “lógica” no en el sentido de la Lógica formal abstracta. Lo que quiero decir es una lógica concreta, una realidad, una dyamis: psico-lógica. Es el movimiento real del alma; es la vida del alma, que es vida lógica

La miseria de la psicología es que se ha perdido la capacidad de afrontar las cuestiones (serias, profundas y urticantes) que Giegerich expone con su característica claridad. La miseria de la psicología consiste en que la dinámica que rige al mundo hoy haya devenido inadvertida e incomprensible para los mismos psicólogos, quienes aquejados de una total falta de sensibilidad para la historia y para el presente, se vuelven hacia un interior “individual” en el cual recontarse los mitos, las leyendas y los cuentos de antaño, a fin de vivir como si nada importara, como si lo anímico fuera una sustancia permanente, o un objeto inmodificable, e insistieran en dotar de significado individual a una existencia siempre librada a y determinada por esa misma desarrollo histórico-lógico, no sólo inexorable, sino también misterioso. No advierten que el misterio ya no habita dónde una vez habitó, y que los antiguos símbolos, las remotas leyendas y los cuentos infantiles son cáscaras por las que ya no circula la lógica que mueve al mundo.

Es así como la misma “psicología profunda” inadvertidamente cava su propia tumba para ser suplantada por la mucho más eficaz “neurociencia” o diluirse ante la oferta de “soluciones” eficaces y pragmáticas a los “trastornos individuales” en un supermercado terapéutico. Al fin y al cabo en todos estos casos se deserta del alma y se propugna una inmediatez no reflexiva (lo “interior” o lo “exterior”), no psicologizada, no interiorizada hasta sus últimas consecuencias. La “profundidad” deviene así una metáfora “superficial” para una interioridad contenida en una exterioridad inexorable, impasible, supuestamente inacccesible al logos de la psique

martes, 4 de diciembre de 2007

Demasiado tarde

Documental del 2005 obre el cambio climático y su devastador impacto sobre la vida en el planeta.


www.Tu.tv


En la misma tesitura, es imprescindible ver la película de Al GoreUna verdad incómoda” que puede verse en este enlace

viernes, 20 de julio de 2007

Reflexiones sobre el alma

En un tiempo en que libros como “El alma está en el cerebro”, del inevitable Punset, son records de ventas, en un tiempo en que no sólo lo anímico, sino todo lo invisible sólo vale por su confirmación “visible”, positiva, empírica, en un tiempo de psicología sin alma, los síntomas asedian “desde dentro”: bulimia, anorexia, histeria, psicosis, depresión, adicciones, compulsiones, psicopatías... y “desde fuera” con fenómenos de destrucción colectiva como la globalización (el imperialismo), la deslocalización (explotación laboral), el aumento de la pobreza y el hambre, por no mencionar la amenaza inminente de la desaparición de la vida planetaria tal como la conocemos debido al cambio climático… en un tiempo tan inhóspito en se que cumplen las predicciones de un Heidegger sobre el dominio de la técnica, parece imprescindible un ejercicio de re-memoración, de retorno (epistrophé), que no es lo mismo que repetición; el olvido del Ser, el olvido de lo primario y primordial (arkhé) coincide con el olvido del alma como presencia no sólo en el individuo o en la colectividad, sino en el mundo mismo.

De ahí la propuesta de una serie de “Reflexiones sobre el Alma” un diálogo con la historia de Occidente desde que Platón lanzó a correr la intuición de un Alma del Mundo, pasando por los neoplatónicos y la teurgia, retomando los hilos del gnosticismo y del hermetismo, repasando la lucha en el Medioevo por la “dimensión angélica” y el Anima Mundi, revisando la emergencia renacentista de lo anímico y la Memoria con Ficino y Giordano Bruno, retomando el regreso de la psique de la mano de la psicología profunda (Freud, Adler y Jung) hasta el encuentro con la psicología arquetipal (James Hillman) y “la vida lógica del alma” de Wolfgang Giegerich...

Este proyecto comenzará a tomar cuerpo a partir de Octubre, en un Seminario que tendrá lugar los miércoles a las 20:30 hs. en la Librería Sto. Domingo, c/Sto. Domingo del Call nº4, Barcelona. Opcionalmente podría seguirse on-line. Para más información poner un mail al Centro Enrique Eskenazi

domingo, 1 de julio de 2007

Una clase de astrología como ciencia oculta

Una clase de finales de febrero, que insiste en el tema que todos tratamos, inadvertidamente, de olvidar. Basta con picar en el enlace...

lunes, 26 de marzo de 2007

El oscurecimiento global

Si bien ya hay pocos que ignoren la problemática del calentamiento global, muchos desconocen los peligros del oscurecimiento global (global dimming), como se ha llamado al fenómeno hoy reconocido, y que añade un tinte aún más dramático al tema del cambio climático.
Este documental, producido para la BBC en el 2006, fue transmitido también por Documentos TV y ahora puede verse en la web, aunque no sé por cuánto tiempo...
*** video retirado de internet****

Aclaración posterior:
Pues, como me temía, el video ha sido inmediatamente retirado... Afortunadamente aún puede verse, en baja calidad y con mala sincronización entre voz e imagen, picando este enlace
----------
La versión en inglés y sin subtítulos en castellano, que puedes ver a continuación, fue presentada en el programa "Horizon" de esta manera:
Esta es una película que exige acción. Revela que hemos subestimado enormemente la velocidad con la que está cambiando nuestro clima. EN esencia es un nuevo fenómeno letal. Uno que hasta hace poco los científicos rehusaban creer que pudiera existir. Pero ya puede haber causado la inanición de millones. Hoy el programa "Horizons" revela por primera vez el poder de lo que los científicos llaman "el oscurecimiento global"

martes, 20 de marzo de 2007

Una verdad incómoda

El documental de Al Gore, que -al margen de sus conclusiones y propuestas- ha servido para sacudir la anestesia (inconsciencia) colectiva ante el presente del planeta, un presente que raramente se muestra en los medios, en la publicidad, en la prensa masiva y que da ocasión de preguntarse por el valor de la vida y el valor de la Tierra

La película puede verse picando aquí

jueves, 1 de marzo de 2007

El orden (criminal) del mundo

Nosotros somos palomas en el corazón, queremos la paz, pero somos los que debemos volvernos hacia la guerra y pensarla en profundidad. Porque si no lo hacemos, entonces le dejamos la guerra a los halcones. A los colegios de guerra. A los planificadores de la guerra... Se la dejamos a los belicistas, si los que estamos dedicados a la paz, y añoramos la paz, no ocupamos nuestras almas con la profundidad de la importancia de la guerra.
James Hillman
Los que están dispuestos a renunciar a la libertad por seguridad, no son merecedores ni de libertad ni de seguridad
Benjamin Franklin

martes, 27 de febrero de 2007

El alma del mundo y sus síntomas (III)

De El País 25/02/2007:
Como hormigas de un hormiguero en peligro
Rosa Montero

En estos últimos meses estamos asistiendo a la creación de una nueva conciencia universal. Mejor dicho, a la asunción oficial de una verdad que hasta ahora permanecía bullendo en los márgenes de la vida institucional. Me refiero a la clara certidumbre de que nos estamos cargando el mundo tal cual lo conocemos, y de que es necesario afrontar cambios radicales. Es curioso, porque hace tan sólo unos diez meses, cuando entrevisté para este suplemento dominical a James Lovelock, el científico británico que creó la teoría de Gaia (esto es, de la Tierra como un todo que se autorregula), el tema todavía no se había convertido en un asunto de tan obvia, indiscutible y urgente relevancia dentro de la política internacional.

Lovelock, un nonagenario genial y vitalista que hasta entonces siempre había sido la antítesis del catastrofismo, acababa de sacar a la sazón en Inglaterra su último libro, titulado The revenge of Gaia (La venganza de Gaia). Y en esa obra y en la entrevista decía que para el año 2050 se habrían derretido los casquetes polares, y que para antes de 2100 todas las zonas costeras habrían desaparecido bajo las aguas. Países enteros como Bangla Desh serían borrados del mapa. Millones de personas intentarían buscar nuevas tierras donde vivir, y habría matanzas y guerras terribles. Entre las carnicerías, las inundaciones y la desertización provocada por el calentamiento global, Lovelock sostenía que, para finales de siglo, tal vez sólo sobrevivieran unos cuantos cientos de millones de humanos en la zona ártica. Unas predicciones de lo más sombrías que fueron agriamente contestadas por algunos lectores del suplemento, que mandaron cartas incendiarias. Desde mi punto de vista, esa furia era un poco como la de quien mata al mensajero.

Sí, por supuesto, las predicciones de Lovelock no son más que el resultado de una teoría científica que puede estar errada en todo o en parte. Por ejemplo, en los plazos temporales. Pero ese exceso de ira que provocaba en algunos, ¿no escondía el miedo inconsciente ante lo ingobernable, lo inasumible? Desde luego resulta muy difícil creer en catastrofismos: todas y cada una de nuestras células se rebelan ante la idea del final. Orgánicamente somos unos supervivientes natos, y tan optimistas que hasta nos cuesta trabajo creer en nuestra propia muerte individual, por más que sea algo fuera de toda duda. De manera que aceptar el riesgo de un cataclismo se nos hace muy duro.

Pero en los últimos meses hemos tenido que enfrentarnos a ello. Los datos son tan incuestionablemente graves y tan abundantes que una repentina y tardía conciencia oficial de la cercana catástrofe está tomando forma. Por no hablar del tórrido invierno del Hemisferio Norte, de la falta de nieve y del tiempo loco, que también ha contribuido a asustar a la gente.

Y así, a primeros de febrero se presentó el informe del cambio climático realizado por 2.500 científicos para la ONU: prevé un futuro espeluznante y advierte que el nivel del mar seguirá aumentando durante más de mil años aunque consigamos reducir el efecto invernadero. Y la conferencia medioambiental de París, celebrada en esas mismas fechas, cerró con estas palabras: “Hoy sabemos que la Humanidad está destruyendo, a una velocidad aterradora, los recursos y equilibrios que han permitido su desarrollo y que determinan su futuro (?). La supervivencia misma de toda la Humanidad está en peligro (?). Hemos llegado al límite de lo irreversible, de lo irreparable”. Todo esto lo dijo el presidente francés, Jacques Chirac, un señor que no es que sea precisamente un guerrillero radical ecologista. Qué datos tan espantosos tendrán los mandamases para haberse concienciado tan de repente.

De manera que estamos en el principio del final. De golpe nos ha estallado la situación entre las manos, y corremos desorientados en todas direcciones, como hormigas de un hormiguero que alguien ha destruido con un palo. Tantos años mitificando el desarrollo (más coches, más carreteras, más industrias, más consumo energético) y resulta que toda esa catarata de luces nos conduce a la más completa oscuridad. ¿Qué les contaremos a nuestros hijos cuando hereden las ruinas? Dentro de tres siglos, si la civilización perdura, los historiadores dirán que fue a finales de 2006 y comienzos de 2007 cuando los estamentos oficiales internacionales empezaron a asumir claramente el peligro. Ojalá no sea demasiado tarde.
*********

de EL PAIS SEMANAL 07-05-2006
por Rosa Montero:
JAMES LOVELOCK. El retorno del creador de Gaia

Creó la controvertida teoría de Gaia, según la cual la Tierra es un todo que se autorregula Ahora vuelve, con 86 años, tan polémico. En España acaba de publicar su autobiografía, ‘Homenaje a Gaia’ (ed. Laetoli), y en el Reino Unido saca un libro anunciando una inminente catástrofe ambiental.

Ha sido uno de los científicos más polémicos y originales de la segunda mitad del siglo XX y aún ahora sigue haciendo de las suyas, pero James Lovelock posee un aspecto de abuelito amable y divertido, ese abuelo que todos los niños del mundo quisieran tener. Ríe con sonoras y abundantes carcajadas, practica un sentido del humor de cuya agudeza no se salva ni él mismo y, con su rostro risueño nimbado de abundantes pelos blancos, da toda la impresión de ser un hombre en paz consigo mismo y capaz de disfrutar cada uno de los instantes de su vida. Tiene 86 años, pero no los representa. Desde luego no es un anciano, sino un ser que parece estar fuera del tiempo, un personaje salido de algún cuento, un gnomo de los bosques, enjuto, pequeñito, vibrante de energía. Como los gnomos, vive en mitad del campo, en el suroeste de Inglaterra, en una pequeña granja rodeada de 14 hectáreas de tierra. En el exterior, el mundo bucólico, y en el interior, una atmósfera de incesante trabajo: dos salas llenas de ordenadores, de papeles, de libros y cachivaches. Allí, ayudado por Sandy, su segunda mujer, una treintena de años más joven que él e igual de acogedora, Lovelock prosigue con su actividad científica. Hace 40 años, este hombre ideó la teoría de Gaia, según la cual nuestro planeta sería un todo capaz de autorregularse. Nunca dijo que Gaia, la Tierra, fuera un ser pensante, ni que tuviera conciencia ni propósito, pero, pese a ello, sus ideas fueron perseguidas y ridiculizadas ferozmente por los científicos durante mucho tiempo, hasta que, a partir de los años noventa, empezaron a ser aceptadas de manera mayoritaria.
Este viejo científico inglés que es un poco gnomo y quizá un poco niño adora construir sus instrumentos con sus propias manos (habla de eso como si fuera un juego), y es además un prolífico inventor. Hace también 40 años creó el detector de captura de electrones (ECD), una máquina pequeña y barata que revolucionó el mundo. El ECD es tan sensible que, si derramamos una botella de perfume en Japón sobre una manta, a las dos semanas el detector podría percibir partículas de ese perfume en el aire de Londres. Con ese invento sencillo y milagroso, los ecologistas descubrieron residuos de pesticidas en todo el planeta. Y fue el propio Lovelock quien, usando su máquina, advirtió en mediciones sobre el océano la existencia de los CFC, los famosos clorofluorocarbonatos que están alterando de manera radical el equilibrio atmosférico. Todo esto dio lugar al Protocolo de Montreal y a cuanto ha venido después en el tema de la política medioambiental. Se puede decir que Lovelock cambió el mundo, y desde luego fue el padre de la ecología moderna, aunque, en general, él no se lleva demasiado bien con los verdes: considera que la mayoría de los ecologistas “no sólo desconocen la ciencia, sino que además la odian”.
Ahora, este abuelo vitalista y alegre regresa convertido en un mensajero de la oscuridad. Su último libro, The revenge of Gaia (La venganza de Gaia), recién publicado en el Reino Unido, viene a decirnos que estamos inevitablemente abocados a una catástrofe natural casi inmediata. Desde luego, resulta difícil creer que el mundo tal y como lo conocemos se haya acabado para dentro de 60 u 80 años. Pero, a fin de cuentas, también nos resulta difícil creer en nuestra propia muerte.

-Su último libro ha sido un verdadero bombazo, y muy polémico. Usted presenta en él un futuro muy negro para la humanidad.
-Me temo que sí, es una historia muy triste, aunque no totalmente desesperada. Va a ser un golpe muy grande para los humanos, pero habrá supervivientes y tendremos la oportunidad de empezar de nuevo. Porque en esta ocasión lo hemos hecho fatal. En cierto modo me siento mal por ser el portador de unas noticias tan terribles, pero por otro lado miras alrededor y ves que las cosas empeoran y empeoran por momento en el mundo, y alguien tiene que intentar detener ese desastre.
-Dice usted que para 2050 se habrán deshelado los polos y que Londres, entre muchos otros lugares de la Tierra, estará sepultado bajo las aguas.
-En efecto, los polos se habrán deshelado totalmente, y puede que antes de esa fecha. En cuanto a las inundaciones, no estoy seguro de si ocurrirán tan pronto. Lo que provocará las inundaciones masivas será el deshielo de los glaciares, y puede que eso tarde un poco más.
-Pero en cualquier caso sería lo suficientemente pronto, antes de que se acabe este siglo.
-Oh, sí, eso desde luego. Definitivamente, antes de que se acabe este siglo, Londres estará inundado. Y todas las zonas costeras. Imagínese Bangladesh, por ejemplo; el país entero desaparecerá bajo las aguas. Y sus 140 millones de habitantes intentarán desplazarse a otros países… Donde no serán bien recibidos. En todo el mundo habrá muchas guerras y mucha sangre.
-Mire, lo que más me inquieta de sus predicciones es que usted nunca ha sido un hombre apocalíptico.
-Nunca, nada. Siempre he sido justamente todo lo contrario.
-Que usted salga ahora con un libro tan pesimista debe de haber supuesto un choque en la comunidad científica.
-Bueno, tengo bastantes amigos en el campo de la ciencia, y especialmente dentro de los científicos del clima, que manejan los mismos datos que estoy manejando yo. Lo que pasa es que, al estar empleados, no pueden hablar claramente de estas teorías, porque si lo hicieran perderían sus trabajos. Pero han hablado conmigo y me han dicho que en cierto sentido, yo soy su portavoz. Están muy preocupados. Y su actitud respecto al libro que acabo de publicar es que, en todo caso, se queda corto. La situación es verdaderamente muy mala.
-Tan mala que usted sostiene que hay que recurrir a la energía nuclear, porque no hay tiempo para descubrir otra energía alternativa lo suficientemente eficiente.
-Así es. No es que yo esté en contra de otras energías alternativas, sobre todo en algunas zonas como, por ejemplo, los países desérticos, en donde resulta de lo más razonable usar la energía eólica para desalinizar el agua. Pero en países muy urbanos y densamente habitados, como Inglaterra o Alemania, es absurdo intentar sacar la energía de los molinos de viento.
-Su apoyo actual a la energía nuclear le ha puesto otra vez en el ojo del huracán. Seguir siendo así de polémico con 86 años tiene su mérito y su gracia.
-Bueno, supongo que sí, en tanto en cuanto consigas evitar los misiles que te disparan desde todas partes.
-Además de científico es usted inventor y ha creado unas sesenta patentes.
-Pues sí, pero no poseo ninguna de ellas. La gente no suele saber que, si quieres patentar algo, todo el proceso legal hasta llegar a la patente te cuesta 100.000 libras (140.000 euros), y a ver cuánta gente tiene dinero para poder permitírselo. Porque, además, sólo un invento de cada cinco termina siendo rentable. Por otra parte, no soy un hombre de negocios y nunca quise serlo, así es que lo que hice fue buscar alguna empresa buena, amable y honrada, como Hewlett-Packard, por ejemplo; es una de las compañías con las que trabajo. Y entonces llegas a un acuerdo muy simple según el cual les cedes tus inventos dentro de un campo determinado, y a cambio ellos te pagan un dinero. Hewlett-Packard me ha pagado 32.000 dólares al año, y me basta.
-Pero podría haberse hecho usted multimillonario con alguno de sus hallazgos… Sobre todo con el ECD. Y, de hecho, usted patentó ese invento. Pero luego se lo robaron.
-Lo que sucedió es que yo fui a la universidad norteamericana de Yale a trabajar durante unos meses en el departamento de medicina. Ya llevaba el ECD en la cabeza desde mucho antes, pero lo construí allí. Los de Yale dijeron: “Bueno, vamos a patentarlo; un tercio para Yale, otro para una agencia de patentes y otro tercio para ti”. “Bueno”, dije, “acepto”. No soy avaricioso y no me importaba compartir la patente. Pero en cuanto registramos el ECD recibí una carta muy ruda del Gobierno americano diciendo que ellos se quedaban con la patente. Me quedé atónito, pero entonces recibí una carta mucho más amable del decano de medicina de Yale, en la que me pedía por favor que renunciara a mis derechos, porque estaban amenazando con cortarles la mitad del presupuesto al departamento. Así es que renuncié. Podría haber acudido a abogados y demás, pero todo eso cuesta dinero y yo no sabía si iba a poder recuperarlo. A decir verdad, por entonces yo no pensaba que el ECD fuera a ser una patente muy valiosa.
-Y luego se convirtió en uno de los inventos fundamentales de la segunda mitad del siglo XX.
-Sí, pero… Por favor, no me gustaría que diera la imagen de que me siento frustrado o amargado por eso, por haber perdido la patente. No es algo que me haya preocupado. Mire, esto es el ECD (coge un objeto de su escritorio y me lo enseña: es un humilde objeto del tamaño de una cajetilla de cigarrillos, unos cuantos hierros viejos clavados a una base de madera).
-¿Y esto tan pequeño cambió el mundo?
-Bueno, no tiene por qué ser grande. Y lo que me encanta es que lo fabriqué yo mismo. Fue muy divertido.
-Sí, y para conseguir la fuente radiactiva que necesitaba raspó la pintura fluorescente del cuadro de mandos de un viejo avión militar.
-Cierto. Y fíjese, hoy ya no podría hacer eso, porque las nuevas regulaciones verdes respecto al manejo de la radiactividad me lo impedirían. Es increíble, pero si los verdes hubieran sido verdaderamente poderosos en los años cincuenta, nunca hubiera podido inventar este aparato.
-Luego colaboró con la NASA. Entre otras cosas, inventó un instrumento que luego formó parte de la ‘Viking’.
-Sí, la pieza que aterrizó en Marte con la Viking era como ésta. (Vuelve a tomar algo de su escritorio y me lo enseña: es una birria metálica, una especie de muelle de lo más anodino, no más grande que una caja de cerillas). No resulta nada espectacular, pero le aseguro que los instrumentos que analizaban la atmósfera no hubieran funcionado sin ello.
-Estando en la NASA se hizo amigo de otros científicos y ahí apareció Gaia, de golpe, como un relámpago, en el año 1965.
-Sí, trabé conocimiento con los biólogos y un día me dijeron: “¿Por qué no vienes a una conferencia que tenemos sobre la detección de vida en Marte?”. Me pareció estupendo y acudí. Y resulta que los biólogos estaban desarrollando equipos de detección para la superficie de Marte como si fueran a buscar vida en el desierto de Nevada. Y yo no hacía más que decirles: “¿Pero cómo podéis pensar que la vida de Marte, si es que hay vida, va a crecer en el medio que le habéis preparado? La vida allí puede ser completamente distinta”. Entonces me dijeron: “¿Tú qué harías?”. “Bueno, yo intentaría buscar una reducción de la entropía”. Esto les hizo tragar saliva, porque dentro de la fraternidad biológica nadie parece tener una idea clara de lo que es la entropía. Eso me forzó a desarrollar un análisis atmosférico que marcara qué condiciones pueden llevar a la vida, y de ahí surgió Gaia.
-Lo que usted les dijo es que el equilibrio químico de la atmósfera posee un índice muy alto de entropía, o lo que es lo mismo, de desorden. Y que cuando se encuentra una atmósfera con una entropía baja, en la que hay demasiado metano, o demasiado oxígeno, o cualquier otro ordenamiento químico anómalo, eso indica la presencia de vida. Porque es la vida la que altera el equilibrio químico y lo ordena. Esa idea de la vida como generadora de orden es muy bella.
-Gracias. Verá, es que el jefe de allí se enfadó conmigo porque yo había llevado la contraria y exasperado a los biólogos, y me dijo: “Mira, hoy es miércoles. Ven el viernes a mi despacho con un sistema práctico de detección de vida a través de la atmósfera o atente a las consecuencias”. Aquello sonaba a una amenaza de despido, y la verdad es que cuando te someten a una presión tan grande es increíble lo deprisa que puedes pensar e inventar.
-Y del miércoles al viernes nació Gaia.
-Lo que pensé es que esos gases de la atmósfera reaccionan los unos con los otros muy rápidamente. Sin embargo, la atmósfera de la Tierra había permanecido estable durante mucho tiempo. Y me dije: “¿Qué es lo que hace que se mantenga esta estabilidad?”. Y lo único que podía mantener ese equilibrio era la vida.
-Luego, con el tiempo, la teoría fue desarrollándose. Gaia no sólo mantendría la atmósfera estable, sino también la salinidad de los mares, el clima… El nombre de Gaia, que es el de la diosa griega de la Tierra, se lo dio su amigo el escritor y premio Nobel William Golding. Pero la comunidad científica parece haber odiado esa denominación desde el primer momento.
-Bueno, no todos. A los científicos del clima les gustó el nombre y la idea desde el principio. El problema siempre ha sido con los biólogos. De alguna manera, los biólogos creen que la vida es su propiedad.
-El rechazo, de todas maneras, fue tan clamoroso e insistente que han rebautizado la teoría… Ahora se llama Ciencia del Sistema de la Tierra.
-Sí, es que todo era tan difícil en los años ochenta, y los biólogos eran tan ruidosamente anti-Gaia, que ni siquiera conseguías publicar un artículo en una revista científica si llevaba la palabra Gaia por algún lado. Y por fin un buen número de científicos sensatos de Estados Unidos solventaron el problema utilizando lo de Ciencia del Sistema de la Tierra, que es un término que nadie puede rechazar, pero que no tiene el impacto que Gaia tiene para el público. De hecho, el término Gaia está regresando.
-Dice que era imposible publicar artículos que trataran de Gaia. Sé que pasó usted unos años durísimos. Durante mucho tiempo estuvo prácticamente solo, aparte de unos pocos apoyos, como el de la eminente bióloga Lynn Margulis. Pero no consiguió ni una sola subvención para sus trabajos y los científicos le dedicaron los insultos más feroces: decían que era usted un “completo imbécil”, un “místico chiflado”…
-La década de los ochenta fue terrible en muchos sentidos, sí… Hubo también algunas cosas buenas, pero fue una época de mucho dolor y sufrimiento; también en el sentido literalmente físico. Con todo lo que me pasó por entonces, no sé cómo no caí en una depresión, la verdad. Pero es que deprimirme no es mi estilo.
-También me admira que no se convirtiera en un amargado. Sabe, suele suceder que, cuando alguien cree estar en lo cierto y todo el mundo le contradice y desprecia durante años, esa persona se llena de frustración y de odio. En usted no veo nada de eso.
-Bueno, eso creo que tiene que ver un poco con nuestra idiosincrasia de ingleses locos. Yo fui educado un poco para reprimir toda emoción, ya sabe, esa cosa inglesa tan típica. De manera que creo que para mí hubiera sido simplemente de mal gusto comportarme como si me importara el rechazo de los demás. Claro que las cosas han cambiado y las nuevas generaciones de ingleses ya no son así; ahora son mucho más parecidas al resto de Europa, pero en mis tiempos había un poco de eso, esa educación que hacía que te comportaras con una especie de distancia olímpica. Esto tiene sus cosas malas, pero también buenas, porque cuando te llega una época negativa estás mucho mejor equipado.
-Mientras le discutían su teoría de Gaia, estaba usted inmerso en lo que llama “la guerra del ozono”, que fue toda la polémica que hubo en los años setenta entre los verdes y los químicos industriales.
-Ay, sí. Ésa fue una batalla adyacente y también estuve en el sector equivocado. Se ve que es mi sino esto de estar en el sector erróneo.
-Usted estuvo alineado con la industria. Pero dice en su autobiografía que se descubrió ahí, que no es que eligiera partido.
-Pues sí, es que simplemente las cosas sucedieron así. Con el ECD, la gente empezó a descubrir restos de pesticidas por todas partes del mundo y empezaron a ponerse locos con eso. Pero es que el ECD es un aparato tan ultrasensible que yo le aseguro que si ahora cojo una muestra de su sangre o de la mía, podría sacar la huella de todos los pesticidas que se han usado en el planeta, porque están almacenados en nuestro cuerpo. Ahora bien, los niveles de estas sustancias son tan extraordinariamente pequeños que son totalmente inofensivos. Y lo que sucede es que los verdes no son nada sensatos y no saben distinguir entre la presencia de un pesticida y que esa sustancia alcance un nivel dañino. El médico medieval Paracelsus ya dijo que el veneno es la dosis, y tiene razón, pero los verdes no podían entender eso. Y el caso es que cuando descubrí los CFC en el océano, me dije: “Oh, Dios mío, ahora los verdes van a decir que nos estamos envenenando con este producto químico”, que provoca cáncer y todo eso, cuando en realidad se trataba de cantidades ínfimas. Y entonces en aquella guerra sostuve que el CFC no era dañino; y eso me colocó en el sector de los malos desde el principio.
-Luego se descubrió que, en efecto, el daño que hacían los CFC era de otro tipo.
-Claro, tiempo después se descubrió que el daño que hacían los CFC era en la estratosfera y a la capa de ozono, pero no en el aire y como riesgo biológico para la gente. En fin, fue una batalla muy áspera y amarga. Además de inútil. El verdadero problema es que la gente no se ha hecho cargo de la situación medioambiental, y entonces Gaia está haciéndose cargo de ella, por así decirlo. El deterioro ha ido demasiado lejos y ahora el sistema está moviéndose rápidamente hacia uno de esos momentos críticos. Vamos a vernos reducidos a quizá 500 millones de humanos, tan poco como eso, 500 millones de humanos viviendo allá arriba, en el Ártico. Y tendremos que empezar de nuevo.
- si nos esforzamos en tomar medidas y abandonar todas esas prácticas que están alterando el ozono y provocando el cambio climático…
-No serviría de nada. Hace 100 o 50 años hubiera sido posible hacer algo, pero a estas alturas ya no hay manera de detener el proceso. Yo creo que dentro de la ciencia del clima todo el mundo sabe que ya es demasiado tarde. Es como ir dentro de un bote y estar demasiado cerca de una catatara. Por mucho que remes, no podrás evitar la caída. Y ahora lo mismo: no se pueden parar las fuerzas naturales que mueven el planeta. A veces pienso que estamos igual que en 1939, cuando todo el mundo sabía que iba a empezar una guerra mundial, pero nadie se daba por enterado.
-Si todo da igual, ¿qué importa usar energía nuclear o no?
-Sí importa, y mucho, porque lo fundamental es conservar nuestra civilización, de la misma manera que la civilización romana se conservó en los monasterios durante la época oscura. Sin duda, vendrá una nueva época oscura, y los supervivientes necesitan una fuente de energía. Y, por ahora, la única fuente suficiente que puede proporcionar electricidad y alimentos y calor a los supervivientes en su retiro ártico es la energía nuclear, es lo único sensato.
-Volvamos a su biografía. Tantos años luchando contra la incomprensión y, de repente, en la década de los noventa todo parece que se arregla. Empiezan a darle doctorados ‘honoris causa’ y premios importantísimos como el Amsterdam, en 1991, y su teoría de un planeta que se autorregula es hoy prácticamente aceptada por todo el mundo, con o sin el polémico nombre de Gaia. Usted cita en su autobiografía una frase del psicólogo William James sobre el lento proceso de aceptación de una idea nueva: “Primero la gente dice: ‘Es algo absurdo’. Luego dicen: ‘A lo mejor tiene razón’. Y por último dicen: ‘Eso ya lo sabíamos todos desde hace mucho tiempo”.
-Sí, sí, ha sido exactamente así. Es alucinante pasar por todo ese proceso dentro de una vida, de tu propia vida.
-una vida, además, que le ha sido muy difícil en muchos sentidos. Su primera mujer tenía esclerosis múltiple, enfermedad degenerativa de la que murió. Su cuarto hijo, John, nació con un problema cerebral; todavía vive con usted aquí, en la granja. En 1972 tuvo usted una primera angina de pecho y se pasó 10 años tan enfermo del corazón que para caminar cien metros tenía que tomarse trinitoglicerina. Y en 1982, por fin le operaron a corazón abierto y le hicieron un ‘bypass’, pero en el transcurso de esa intervención le dañaron la uretra, y a partir de entonces ha tenido que ser operado otras 40 veces. Hubo temporadas en las que pasaba por quirófano cada semana.
-Sí, sí. Y todavía sigo con ese problema. Aunque ahora no es tan crítico.
-Todo eso unido al rechazo de sus teorías y cuando ya estaba cerca de los setenta años. Es como para rendirse.
-Pero yo tenía la sensación interna de que todavía iba a vivir bastante. Todos sabemos que vamos a morir en algún momento, pero creo que de alguna manera sabes dentro de ti si esa muerte está próxima o no… Yo ahora mismo sé que es muy improbable que me muera mañana, incluso con la edad que tengo. Y yo tenía esa sensación de vida incluso entonces, en el momento de mayor negrura. Y si tienes esa vitalidad, simplemente sigues adelante.
-En 1988, con 69 años y en el momento de mayor negrura, como usted dice, se enamoró como un adolescente de Sandy. Desde luego, hace falta mucha vitalidad para enamorarse así.
-Bueno, llevaba mucho tiempo carente de amor, digámoslo así. Porque yo estaba comprometido con mi primera mujer por su enfermedad, naturalmente no podía abandonarla así. Pero hacía tiempo que estaba carente.
-Luego, junto con Sandy, llegaron casualmente todos los premios y los reconocimientos. Ha declarado usted que éstos son los años más dichosos de su vida. Es una especie de final feliz.
-Pues sí, es verdad, exceptuando que ahora en el siglo XXI va a haber un enorme desastre ambiental.
-Hablando de finales, me conmueve cómo termina ‘Homenaje a Gaia’, su preciosa autobiografía. Explica usted que es un hombre de ciencia, que es agnóstico y que no tiene fe. Y añade: “Es consolador pensar que formo parte de Gaia y saber que mi destino es fundirme con la química de nuestro planeta vivo”.
-Creo que es buena manera de contemplar el final. A veces me pregunto por qué dejamos de adorar la Tierra, porque dependemos de ella en todos los sentidos. Creo que fue un gran error que el ser humano dejara de adorar la Tierra y empezara a adorar dioses remotos.
-Además, como dice en su libro, Gaia es también una vieja dama. Ha vivido 4.000 millones de años y le quedan como mucho, dice usted, 1.000 millones más. De manera que, en términos humanos, Gaia viene a tener unos ochenta años, como usted.
- ¿No le parece hermosa esa idea de una diosa que también es mortal, que ha envejecido con nosotros y que, al igual que nosotros, acabará algún día?

**********
(agradezo a Jesús Gabriel por haberme pasado estos artículos)

¿QUÉ HACER?
Ante estos abrumadores síntomas mucha gente se pregunta: "¿qué hacer?", "¿qué puedo hacer yo?"
Hay muchas posibilidades, pero hay algo que nadie puede hacer por uno: reflexionar acerca de cuáles son los valores fundamentales. Sólo a partir de este cuestionamiento básico pueden encontrarse avenidas de acción que no son sino el espontáneo resultado de esa reflexión, de ese "aclaramiento" consigo mismo y ante su responsabilidad por el planeta.
En cuanto a una acción "colectiva", es bueno hacer notar que hay muchas organizaciones no gubernamentales que eluden el apoyo de empresas al servicio del capital, y que necesitan de la colaboración de gente que se pregunta "¿qué puedo hacer yo?". He aquí una pequeña lista, sólo para empezar, una pequeña muestra: haciendo búsquedas por Internet podrás averiguar sobre muchas otras organizaciones; a través de estos grupos cada persona puede ejercer una influencia notable que, aisladamente, sería mínima o pasaría inadvertida.

EARTH ACTION
5 Church Street, Wye, Kent, TN25 5BN, Reino Unido
Creada en 1992 en la Cumbre de la Tierra, en Río de Janeiro. Su objetivo es impulsar a un gran número de personas de todo el mundo a exigir a sus gobiernos (o a veces corporaciones) medidas efectivas para solucionar los problemas mundiales: degradación ecológica, pobreza, guerra y el abuso de los derechos humanos. Socios: 1900 grupos ciudadanos en 161 países. Aproximadamente 1.000 de estos grupos están localizados en el hemisferio Sur.

CENTRO INTERNACIONAL DE ENLACE AMBIENTAL (ELCI)
Casilla 72461, Nairobi, Kenia
Fundado en 1975 en Nairobi como Centro de Enlace Ambiental. En 1987 el nombre se cambió por el actual. El ELCI es una red global de organizaciones no gubernamentales (ONGs), y grupos de base comunitaria. Sus objetivos se orientan a promover la voz de las bases a través del estímulo de la comunicación y del intercambio de información y experiencias entre los grupos de trabajo; desarrollar mecanismos para una mayor y más efectiva comunicación entre, por un lado, las ONGs y el sector de trabajo de base, y, por otro lado, los sectores gubernamental e intergubernamental. El ELCI mantiene un estrecho contacto con el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Miembros: 850 organizaciones en 103 países.

AMIGOS DE LA TIERRA (AT)
26-28 Underwood Street, N1 7JQ, Londres, Reino Unido
Originalmente una organización holandesa, AT es una red internacional que coordina 68 organizaciones ecologistas en el mundo. Su fin es respaldar y desarrollar políticas y medidas de acción en defensa del ambiente, y persuadir a los gobiernos, empresas u organismos internacionales de modificar sus programas, proyectos y actividades, en pos de este objetivo.

GREENPEACE INTERNACIONAL
Keizersgracht 176, 1016 DW Amsterdam, Holanda.
Fundada en 1971. Sus objetivos son identificar las actividades humanas que pueden afectar el equilibrio ecológico y llevar adelante campañas en defensa del ambiente. Defensora acérrima de la Antártida, GI propuso el establecimiento de un "parque internacional" en el continente. Opera en 40 países, donde se complementa con organizaciones autónomas locales.

FEDERACION INTERNACIONAL DE PERIODISTAS AMBIENTALES (FIPA)
Grande Rue, Pierre d'Angle, F-26400 Beaufort sur Gervanne, Francia
Fundada en octubre de 1993 en Dresden, Alemania. FIPA tiene miembros (miembros individuales u organizaciones nacionales de periodistas) en 90 países. El objetivo de la federación es la difusión, a través de todas las vías, de informaciones veraces, libres de cualquier presión, sobre ecología, manejo ambiental, conservación de la naturaleza y desarrollo sustentable.

PANEL INTERGUBERNAMENTAL SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO (PICC)
Organización Meteorológica Mundial, 7bis Avenue de la Paix, CP 2300, CH-211 Ginebra 2, Suiza
Establecido en 1988. Se encuentra abierto a todos los miembros del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Mundial de la Meteorología (OMM). A partir del reconocimiento del problema del potencial cambio climático global, el papel del PICC es evaluar la información científica, técnica y socioeconómica relevante para entender el riesgo del cambio climático inducido por el hombre. El panel no se ocupa de investigar o monitorear datos relacionados con el clima, ni tampoco de medir otros parámetros relevantes, sino que basa su evaluación principalmente en el estudio de bibliografía científica y técnica ya publicada y reseñada. Alrededor de una vez al año el panel se reúne en sesiones plenarias. Su segundo Informe de Evaluación sobre Cambio Climático, elaborado en 1995, otorgó un aporte clave a las negociaciones que derivaron en la adopción del Protocolo de Kioto en 1997.

PROGRAMA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE (PNUMA)
Av. Naciones Unidas, Gigiri, Casilla 30552, Nairobi, Kenia
Su misión es dirigir y alentar la participación en el cuidado del medio ambiente, inspirando, informando y dando a las naciones y los pueblos los medios para mejorar la calidad de vida sin poner en peligro la de futuras generaciones. En cuanto a esto, el PNUMA se esfuerza particularmente en promover las relaciones de asociación con otros órganos de las Naciones Unidas que poseen capacidad de ejecución y aptitudes complementarias, y fortalecen la participación de la sociedad civil -el sector privado, la comunidad científica, las organizaciones no gubernamentales, la juventud, las mujeres y las organizaciones deportivas- en el logro de un desarrollo sostenible.

MOVIMIENTO MUNDIAL POR LOS BOSQUES TROPICALES
Secretaría Internacional, Maldonado 1858, CP11200; Montevideo, Uruguay
Fundado en 1986, el Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (WRM por su sigla en inglés) es una red internacional de grupos ciudadanos del Sur y del Norte involucrados en esfuerzos por defender de su destrucción a los bosques del mundo. Trabaja para asegurar la tenencia de la tierra y los medios de supervivencia de los pueblos que habitan los bosques, y apoya sus esfuerzos para defender los bosques de la tala comercial, las represas, la minería, las plantaciones, las granjas camaroneras, la colonización, los asentamientos y otros proyectos que los ponen en peligro.

ECOLOGISTAS EN ACCIÓN
Organización española que tiene como propósito realizar actividades de concientización sobre el medio ambiente. Ofrece una sección sobre cambio climático y su relación con el aprovechamiento sustentable de la energía.

FONDO MUNDIAL PARA LA NATURALEZA (WWF)
Avenue du Mont-Blanc, CH-1196 Gland, Suiza
El Fondo Mundial de la Vida Silvestre (World Wildlife Fund) fue fundado en 1961. En 1989 cambió su nombre a Fondo Mundial Para la Naturaleza (Worldwide Fund for Nature). Originalmente comprometido con la preservación de la vida silvestre y el hábitat natural, en la actualidad el WWF aspira conservar la diversidad biológica del mundo, garantizar que el uso de recursos naturales renovables sea sustentable y promover la reducción de la contaminación y el consumo descontrolado. Coordina 26 organizaciones nacionales, 5 organizaciones asociadas y 22 oficinas de programa.

AMBIENTE ECOLÓGICO
Sitio español que ofrece información general sobre cambio climático. Es auspiciado por la Asociación Ecologista de Defensa de la Naturaleza (AEDENAT), la Coordinadora de Organizaciones de Defensa Ambiental (CODA), la Confederación Sindical de Comisiones Obreras (C.S. de CC.OO.) y la Unión General de Trabajadores (U.G.T.).

CLIMATE ACTION NETWORK INTERNATIONAL
Red global de cerca de 287 organizaciones no gubernamentales que trabajan para promover acciones de los gobiernos y los individuos en materia de cambio climático, que sean sustentables.

THE ONLINE ENVIRONMENTAL COMMUNITY
EnviroLink es una organización sin fines de lucro que congrega a diversas organizaciones y voluntarios en el mundo, con el fin de proveer información detallada sobre el medio ambiente y noticias relacionadas.

WOLRD WILDLIFE FOUNDATION España
Sitio español de una de las mayores organizaciones dedicadas a la conservación de la naturaleza que fue creada en 1961. Su misión consiste en detener y, finalmente, invertir la degradación del entorno natural del planeta. En la actualidad, esta organización opera en más de 90 países.

¿Aún crees sinceramente que no hay nada que puedas hacer?

sábado, 24 de febrero de 2007

El alma del mundo y sus síntomas (II)

He puesto subtítulos en castellano al siguiente documento de una página inglesa dedicada a la información y propuestas para afrontar el delicado tema del cambio climático
A través de los síntomas, el planeta requiere ser curado y través de ello curarnos a nosotros de nosotros mismos y de nuestra cultura.

Ampliar información: Paul R. Epstein - director asociado del Centro para la Salud y el Medio Ambiente Global, en la Escuela de Medicina de Harvard.

jueves, 22 de febrero de 2007

Justicia y belleza (II)

"...algo que debemos entender es que dominar y controlar, cosas fundamentales en nuestro modo de pensar: hacerse cargo, mandar y controlar- fracasaron completamente respecto a Nueva Orleans. Y claramente no están funcionando en Irak. De modo que uno tiene que pensar no cómo reforzamos y reconstruimos el mando y el control... sino ¿cómo re-imaginamos qué es esto? ¿Y por qué no funciona? ¿Qué falla por lo que toca al corazón humano respecto a eso?"
James Hillman

martes, 20 de febrero de 2007

Anima Mundi: el retorno del alma al mundo


He publicado el artículo de James Hillman, originalmente presentado como una conferencia en San Francisco, en 1980: "Anima Mundi. El retorno del alma al mundo"

lunes, 5 de febrero de 2007

El alma del mundo y sus síntomas: cambio climático

Hace no mucho recibí este mensaje de un conocido:
"El cambio climático causado por el hombre es una gran farsa, al igual que lo es el supuesto agujero de la capa de ozono de la Antártida.
Sabías por ejemplo que según un estudio en Science de Curt Davis (2005) la capa de hielo del este de la Antártida ha aumentado 45 billones de toneladas entre 1992 y 2003, y que la Antártida está considerada por los climatólogos como el barómetro del clima mundial, y que si la Antártida baja su temperatura es que el mundo se enfria o SE VA A ENFRIAR. Si se calienta es que el mundo se calienta o se va a calentar; y que los datos indican que desde hace unos 35 años gran parte del continente de la Antárdida se está enfriando. A nadie se le escapa que las mediciones de temperatura no son fiables, la ciencia del clima es relativamente nueva, hasta principios de siglo no se supo con certeza que había habido varias glaciaciones en el pasado.

Sabías que la principal fuente y caida del CO2 es el océano y la segunda la vegetación, y que el CO2 era mayor que ahora en la época de los dinosaurios, y que sin efecto invernadero el mundo permanecería en una permanente Era de Hielo. Ni siquiera hay estrictamente agujero de Ozono, en todo caso es natural y es sólo un adelgazamiento que siempre ha existido provocado por la propia dinámica de la atmósfera en un ciclo controlado por el sol, y que suele captarse entre verano y otoño. Sabías que en el año 87 alcanzó su récord, pero al año siguiente se redujo al máximo, y en el 2002 se partió en dos y disminuyó casi a la mitad sin razón aparente. El adelgazamiento del Ozono enfriaría la atmosfera en vez de calentarla.

Se culpa a los aerosoles, a las industrias o al CFCs de la pérdida del ozono, al mismo tiempo que se oculta que hay otras fuentes naturales que lo destruyen como los océanos, los volcanes, y la propia dinámica atmosférica. Nunca os habéis preguntado porqué se advierte el agujero de ozono en el Polo Sur, que es el lugar menos industrializado del planeta? ¿Cómo suben los CFCs, más pesados que el aire, hasta 50 Km de altura donde está lo esencial de la capa de ozono?.

Sabías que en la pequeña Edad de Hielo que se produjo en el Siglo XVII, el ozono también disminuyó ¿Había entonces también gases satánicos de origen humano como los procedentes de Sprays, y refrigerantes... Sabías que los CFCs que se liberan a la atmósfera sólo son 7.500 toneladas, mientras que los océanos producen todos los años 600 millones de toneladas de cloro. El Monte Erebus, un volcan en actividad constante de la Antártida emite unas 1.500 toneladas diarias de cloro directamente al famoso Agujero de Ozono.

Sabías que sólo en EEUU hay una organización que ha recogido más de 17.800 firmas de científicos que no sólo discuten el calentamiento, sino que dicen que es beneficioso. El próximo informe de (2007) de expertos climáticos, nada de nada, expertos manipuladores, que tergiversan los datos y está politizado. Mantener el alarmismo por el calentamiento es un negocio para muchos, y como ejemplo Francia misma a la que hemos comprado su cuota de contaminación para poder cumplir con Kioto. País que tiene nada más y nada menos que 150 centrales nucleares ¡¡¡¡.

Es una vanidad absoluta pretender que el hombre es el que está provocando un Cambio Climático, y negar lo que resulta evidente como son los cambios climáticos naturales producidos por megaexplosiones volcánicas, terremotos, modificaciones de las corrientes marinas... hasta ahora el hombre JAMÁS ha provocado un cambio Climático. El verdadero cambio debe producirse en las personas, y enseñarles a vivir la experiencia del momento, directa, en lugar de dedicarnos a resolver problemas imaginarios que a nada llevan salvo a un gran desgaste de energía absolutamente innecesario. No nos damos cuenta de nada, nos quedamos en las ideas, en los conceptos, en lo que los otros nos dicen, pero no vemos la potencia de la vida, y una energía que se está manifestando, y que todo es expresión de esa energía. Despreciamos el presente porque tenemos la sensación de que ahí no hay nada de valor, y esta creencia nos crea una enorme resistencia a vivir el presente que es la clave de todo, y lo único que existe. Somos una mota de polvo en el universo, no os preocupéis: la tierra no desaparecerá, y si así fuera tampoco pasaría nada, los que desapareceremos seremos nosotros como antes lo hicieron los lemures, los gigantes, o los atlantes. Con los políticos que tenemos sólo es cuestión de tiempo...."


Mi respuesta fue que mirara el siguiente video, que todos debiéramos conocer: